ANÁLISIS DE LAS CINCO DUDAS DE LOS CARDENALES AL OBISPO DE
ROMA
Y
LA RESPUESTA DE ESTE A LA LUZ DEL ESPIRITU DE UN HIJO DEL
SEÑOR Y REY JESUCRISTO

Cristo
Raul De Yavé-Sión
Esta es la
Voluntad Presente de Dios:
“UNIFÍQUENSE
TODAS LAS IGLESIAS EN UNA SOLA YUNICA”
En el nombre
de Jesucristo:
INTRODUCIÓN
ETERNIDAD
DEL ESPÍRITU DE DIOS
¿Puede la
Iglesia condenar lo que su Señor bendijo? Y viceversa, ¿puede la Esposa
bendecir lo que su Esposo condenó?
En el 2023
hemos asistido al principio de una discusión interna basada en la apertura del
Obispo de Roma a la Re-Interpretación de la Biblia en razón del progreso social
de los siglos. Esta discusión, que se está queriendo callar poniendo sobre la
mesa el terror a la Infalibilidad Pontificia, Infalibilidad adjudicada por el
obispo de Roma a un Colegio de obispos, seglares, hombres y mujeres ejerciendo
de Secretariado Privado del que, al parecer, dependerá de ahora en adelante el
Pensamiento de Cristo, de alguna manera imponiendo a la Palabra del Señor, que
vive en sus Obispos, la de sus colegas sinodales …; discusión que, al tocar la
Fe de los hijos de Dios, y por ende de todo el pueblo cristiano, despierta
nuestro pensamiento en defensa de la Doctrina de la Divinidad, tanto más
urgente la necesidad de levantarse cuanto más fueron las catástrofes vividas
por la Cristiandad por efecto de tantos “santos padres” (no llaméis a nadie
“padre”: vuestro Padre es Dios”; no digáis de nadie es “santo”, Santo sólo es
Dios, vuestro Padre que está en los Cielos)… santos padres que vivieron en el
delito descrito: “Por vuestra causa es blasfemado el nombre de Dios”. Acusación
de ningún tipo, juicio reservado al Señor que con sus actos blasfemaron y con
sus crímenes alejaron a muchos hombres de la Fe de sus padres. Delitos y crímenes registrados por los
historiadores, y abiertos en canal para que todos los que aman la verdad lean, y se liberen de la ignorancia que representa
poner la Obediencia debida al Señor a los pies de sus siervos. Pues si los
santos padres no hubiesen nunca cometido actos propios de enemigos de la
Salvación de las naciones toda crítica a sus pensamientos y palabras sería
digna de excomunión; pero… la Historia del Cristianismo y de la Iglesia está
escrita para quienes amando la Verdad sobre todas las cosas la defiendan, sin
dar tregua ni cuartel, contra quienes siguiendo el ejemplo de los demonios retan a Dios en la creencia
maligna de poder salir impunes de sus delitos abriendo una brecha entre Dios
Padre y Dios Creador: ¡como si en Dios existiesen dos espíritus! Pues nadie
debe olvidar que Satán fue un hijo de Dios antes de caer en el abismo de
declararse enemigo a muerte del Hijo de Dios.
La Historia
del Cristianismo está abierta a todos, hoy más que nunca, para que todos vean a
la luz de la Inteligencia el verdadero rostro del Señor al que sirven todos los
sacerdotes. Ese Señor es “nuestro Padre que está en los Cielos: Dios con
nosotros”... y porque está siempre “con nosotros” y, sin embargo, los obispos
de Roma actuaron durante muchas épocas como si Dios nos hubiese mentido, o se
hubiese burlado de todos al llamar a Su Cristo: “Dios con Nosotros”…; y vista
la naturaleza de los delitos que durante aquellas épocas de “criminales santos
y sagrados padres” fueron arrojadas contra el rostro de Cristo, delitos tan
horrendos que el Vaticano no ha desperdiciado fuerzas a la hora de borrar de
los estudios de la Historia del Cristianismo conductas tan atroces, llegando a
justificarlas en injustificables necesidades, la disidencia hacia las cuales
fue atada al muro de la excomunión, reservada exclusivamente para quienes
despreciando la Imagen Divina de Cristo se agarran a la de Satanás, las tinieblas
de cuya alma vivieron en las de aquellos obispos de Roma y sus colegas instalados en
la blasfemia del nombre de Dios…; esto sopesado y después de haber
vivido la gloriosa Imagen de Pedro en
su consiervo y sucesor Juan Pablo
II, y siendo la Fe el Tesoro Divino del que todo Cristiano es heredero, por la
Gracia de la cual establecemos nuestras
tiendas en la vida eterna, la Verdad Divina nos pone delante de los ojos el
Deber de vigilar nuestra Herencia, a fin de que una nueva época de blasfemia
del Nombre del Señor por sus siervos crezca hasta transformarse en División
entre quienes tenemos precisamente en el Señor de la Iglesia Católica a nuestro
Padre que está en los Cielos.
Así pues,
porque las Dudas que la doctrina moral del nuevo obispo romano, extendidas por
toda la Tierra por el viento del Espíritu, son ya causa de procesos de
excomunión contra quienes creen que la Palabra de Dios es Eterna, y se niegan a
aceptar la posibilidad de una Re-Interpretación de la Palabra Bíblica por un
colegio de secretarios del Papa, en cuyo sínodo delega el obispo de Roma su
Poder, a saber: mandar al Infierno a los
sacerdotes elegidos por el Espíritu Santo para la Adoración de Dios delante de
las naciones, y este Poder sustentado en una Infalibilidad Pontificia que le
sitúa incluso sobre su Señor: Único Juez
en cuyos labios reposa el Poder de
abrir o cerrar las puertas del paraíso…; rebelión contra la Fraternidad
Universal Sacerdotal, natural al Espíritu Conciliar, consumada en el Concilio de Constanza, de la que
procedió, a la causa su efecto, la conducta
inmoral de los papas del siglo XV, conducta de la cual tendrán que
responder ante el Señor en cuyo nombre blasfemaron el Nombre de Dios, puerta
por la que se coló Satanás para blasfemar la Gloria de la Esposa del Señor, a
la que decían servir con sus crímenes y orgías, fuego que hizo arder en Guerra
Civil a la Europa Católica durante dos largos siglos…; esto conocido y visto
que el Concilio Vaticano II se reinstaló en la Infalibilidad del Obispo de
Roma, abriendo de nuevo la puerta a una sucesión expuesta a la conducta inmoral
de aquellos siervos de la iglesia, exponiendo a la Iglesia Católica a ser de
nuevo encerrada en las mazmorras del Vaticano, con el perjuicio extra de caer
un nuevo diluvio de sangre sobre las almas de los pueblos cristianos…; ante
estos HECHOS, un hijo de Dios no puede guardar silencio, haciendo callar su
Espíritu: poner sobre el Temor debido al Señor “el Terror a un Siervo de ese
Señor” es un acto de Negación de Dios; Verdad impoluta de la que se desprende
que si en el hijo del Señor, nacido para glorificar a su Padre, el fuego del
Celo de su Dios se enciende ¡cuánto menos se quedará el Señor con los brazos
cruzados cuando una parte de sus siervos regresa al terreno de aquellas
tinieblas bajo cuya obscuridad el Sembrador Maligno encontró su hora para
realizar la Siembra de la Cizaña del Protestantismo, de la que el Enemigo del
Señor confió obtener la Destrucción de Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica!
Es decir, si
el Señor no fuese Dios: yo, ni nadie, sería hijo de Dios. Pero porque el Señor
es Rey la vida de todos sus hijos están en sus manos para hacer su voluntad
acorde a su Espíritu Eterno y jamás acorde a las circunstancias de los siglos.
Dicho esto,
es necesario y bueno comenzar por el principio.
¿Podría una
Criatura compartir la vida eterna con su Creador si el espíritu de Dios bamboleara a capricho del
Sí al NO, y del NO al SÍ?
¿Tan
miserablemente se puede alguien apegar al deseo de vivir como para agarrarse a
la existencia en modo Infierno?
¿Quiénes son
ésos que afirmando su deseo de vida se olvidan que el Espíritu de Dios ha sido
formado en la Eternidad?
Precisamente
porque la Personalidad de nuestro Creador es Perfecta, Inmaculada,
Incorruptible, Excelsa, la Creación entera, a sabiendas que la Eternidad no
conmoverá los cimientos de nuestro Deseo de Vida Eterna a la Imagen y Semejanza
de nuestro Rey y Señor, ha instalado sus
tiendas sobre la Roca de su Espíritu.
La Creación
no aspira a ser “dios”, sino a participar en su Vida, esperanza tanto más feliz
cuanto como Padre nos alza en sus brazos, y nos rodea del Amor natural que
sostiene, alimenta y hace crecer a sus hijos.
Este y no otro es el Evangelio de nuestro Padre, Jesucristo, por quien
heredamos el Poder de ser hijos de Dios.
Este
Evangelio es Eterno, la Doctrina del Reino de los cielos es eterna, no está
sujeta a las circunstancias de los siglos, ni a sus condicionamientos, ni para
bien ni para mal. Dios es Hoy, Mañana y Siempre: “el que es”. Y cualquiera que
pretende condicionar su Palabra a las transformaciones intelectuales de los
siglos, ese dirige el Rebaño hacia el precipicio; dirección que, siendo hijos
del Señor, y porque somos hijos de Dios, tenemos la Responsabilidad y el Deber
de impedir que semejante desviación acerque de nuevo a las iglesias al campo de
la división de las iglesias y consecuente guerra civil entre las naciones
cristianas.
El príncipe
de las tinieblas sabe que su Hora Final se acerca, pues nace el Nuevo Día, sabe
que su tiempo se acaba y busca desesperadamente conducir a las naciones al
abismo.
Dicho esto,
la Verdad sigue: los Obispos no son engendrados para engordar a costa de las
ovejas, sino para vigilar los Rebaños, mantenerlos unidos en uno solo, y enfrentarse a los lobos. Ya vimos a los
pastores regalándoles a los lobos las ovejas más rollizas a fin de compartir
mesa juntos en guerras, orgías y maldades, que si en el mundo civil se llaman
corrupción, en el religioso se llama abominación, contra la cual la Palabra del
Señor al que sirven está escrita para ser temida:
“Apartaos de
mí, malditos de mi Padre, que nunca os conocí”.
Traducido al Cristiano: Quien crea que por ser
siervo tiene libertad para imitar al Diablo y despreciar de palabra, obra y
omisión a su Señor: debe ser apartado inmediatamente de su Oficio.
Cuando
éramos niños se nos mantenía en el desconocimiento… “para nuestro bien”. De
mayores entendemos que condenar a nuestros padres por lo que ellos consideraron
bueno, no es ser justos; y en verdad que la lectura de los Hechos de los Papas
despierta un poderoso fuego en quienes no tienen maduro el espíritu. En este
terreno, el escándalo es la virtud de los ignorantes. Y sin embargo no hay ignorante más fatal para quienes le
rodean que aquel que sabiendo que la Guerra entre Cristo y el Diablo sigue viva, se hace el BUENO, se viste de
santo padre y se olvida que una guerra entre enemigos jurados enfoca sus
baterías contra el núcleo del que proceden los mejores soldados.
¡Muerta la
reina, el camino contra el rey queda abierto!
Olvidar esta
sencilla ley, y ponerse las sandalias de Pedro a repartir bendiciones sin mirar
a quien, en la creencia de ser más bueno que el propio Dios es, en sí y de por
sí, una llamada a todos los siervos e hijos del Señor, contra cuya Gloria una
nueva negación de Pedro sería caer ipso facto en la Herejía.
La Palabra
del Rey y Señor Jesucristo es firme:
“No volverá
a ocupar la Sucesión de Pedro sacerdote de la condición de un Alejandro VI”.
Hemos leído,
y aprendido, que la naturaleza de los delitos de los sucesores de Pedro y sus
secretarios personales cambiaron con los siglos. Hemos visto en los libros la
Verdad que la Realidad no puede negar: sacerdotes maravillosos en sus parroquias y conventos
devenir asesinos en cuanto se pusieron el Anillo de la Esposa de Cristo.
No
permanecer prevenidos contra aquella enfermedad de unos siervos que imitaron
las sucesiones pontificias del templo judío, por la que mataban y asesinaban a
sus propios hermanos, y mirar para otro lado por miedo al poder de excomunión,
es doblar las rodillas ante una criatura
y darle la espalda al Creador. La Ley dice :
“El espíritu
de Yavé es espíritu de sabiduría e inteligencia, entendimiento y fortaleza,
consejo y TEMOR DE DIOS”.
El terror a
la excomunión de un Pedro que da por imagen de Dios la naturaleza viciada del
mundo es, sin Dubia, arrojarse en los brazos
del Maligno. No quiero decir que Pedro esté en esta línea de fuego al servicio
del Diablo. Sí, advertir a todos los hijos de Dios, que nuestro Padre es el Rey
y Señor Jesucristo, y cualquier palabra, pensamiento y obra que atente contra
su Gloria es un Delito contra su Salvación, del que responderán los autores,
independientemente de quienes sean, y del cargo que ocupen en su Casa.
Si alguno
cree que por ser Siervo tiene libertad para poner de rodillas al hijo de su
Señor….; tampoco el hijo del Rey puede poner a su Madre de rodillas ante su
espíritu. Ni lo uno ni lo otro. El Amor es, sin Dubia, a la misma Persona Divina: Esposo y Padre,
Señor y Rey, nuestro Jesucristo, por quien sabemos que Dios es Eterno, y su
Palabra es Dios; ergo: su SÍ es la garganta infinita de nuestra Felicidad, su
NO el Horizonte que hace de nuestra Libertad su Paraíso.
Las cinco
preguntas o Dudas que los Cardenales le han dirigido a Pedro y ha
causado el revuelo intelectual suficiente para abrir la caja de pandora de la
excomunión contra los siervos del Señor que han preferido mantenerse en el
Verbo a adaptarse al Siglo, son las
siguientes:
DUBIA = DUDAS
1
…sobre la afirmación de que la Revelación
Divina deba ser reinterpretada en función de los cambios culturales y
antropológicos en boga.
2
…sobre la
afirmación de que la práctica generalizada de bendecir las uniones entre
personas del mismo sexo concuerda con la Revelación y el Magisterio
3
…sobre la afirmación de que la sinodalidad es una “dimensión constitutiva de la Iglesia”,
de modo que la Iglesia sería sinodal por naturaleza.
4
…sobre el apoyo de pastores
y teólogos a la teoría de que “la teología de la Iglesia ha cambiado” y, por
tanto, la ordenación sacerdotal puede conferirse a las mujeres.
5
…sobre la afirmación “el
perdón es un derecho humano” y la insistencia del Santo Padre en el deber de
absolver a todos y siempre, de modo que el arrepentimiento no sería una
condición necesaria para la absolución sacramental
PRIMERA
PARTE
RE-INTERPRETACIÓN
DE LA NATURALEZA ETERNA DE LA BIBLIA
A estas
cinco Dudas de los Cardenales el sucesor de Pedro ha dado una respuesta propia,
basada en la inteligencia de sus “secretarios” para entender la Doctrina del reino de los cielos
y su relación con el Siglo. La primera
Duda nos llama a levantar los ojos cuando dice que:
“la
Revelación Divina deba ser reinterpretada en función de los cambios culturales
y antropológicos en boga”.
La inversión
cristiana que contra la Sabiduría Divina
esta opinión humana se atreve a elevar, es absoluta. Pues Dios no nos
envió a su Hijo para acomodar su Espíritu al de los siglos. Todos sabemos que
el Unigénito y Primogénito de Dios nos
fue enviado para elevar nuestra Mirada a su Ser, y, ya nacidos, para participar
en su Salvación con la plenitud de los derechos de un Ciudadano de su Reino, a
fin de sujetar todos los avances culturales y antropológicos a su Espíritu; de
manera que no es el Creador quien debe abandonar “ser el que es”, ¡Dios!, sino su Creación quien debe elevarse hasta ponerse a la altura de su
Espíritu, pues este es el Misterio de la Fe: darnos el Poder de ser hijos de
Dios.
La
continuación de los Cardenales a esta Duda concluye con un rotundo: “el
Magisterio no es superior a la Palabra de Dios, sino que enseña sólo lo que ha
sido transmitido”.
Verdad
Todopoderosa, sellada en el Concilio Vaticano II, que lo dice todo. El hombre
no se inventó el Evangelio. El Verbo hecho Hombre es el Origen del Magisterio
de la Iglesia. Inventarse argumentos que relativicen esta Realidad Divina es
separarse del Señor y abrirla ventana de la Casa para que entre la Muerte.
La Iglesia
tiene un único y solo Magisterio. Los hijos de Dios no reconocemos sino este
Único Magisterio del Señor Jesús. Reconocemos el Magisterio de Pedro porque es
el Magisterio de su Señor. Pero si Pedro pone su “magisterio personal” sobre la
naturaleza del “Magisterio de la Iglesia”, los hijos de Dios diremos Hoy,
Mañana y por la Eternidad: que no reconocemos magisterio personal por el que un
individuo abole el del Señor e impone el suyo so pena de excomunión. La
Fidelidad a Dios está sobre todos los poderes del mundo, incluso sobre Poder de
Pedro, como se vio en su disputa con Pablo.
¿Cuál es
este Magisterio de la Iglesia? Todos lo conocemos, y Dios nos lo resumió en una
frase eterna:
“Yo soy el
que soy”.
No hay en el
Ser del Creador del Universo cambios de
juicio acorde a las circunstancias desplegadas
por la Ciencia del bien y del mal. El Dios de antes de la Caída es el
mismo Dios después de la Resurrección; Él es por siempre y para siempre nuestro
Padre, Señor y Rey. No hay en su Ser espacio para el Sí de Hoy, y el NO de
Mañana que fue el SÍ de Ayer. Esta Fidelidad a su Ser, forjada en los fuegos de
la Eternidad, es la Garantía de nuestra Felicidad sempiterna, por la que
sabemos que el Amor del Creador a su Creación es el de un padre amantísimo de
sus hijos, amor de Padre que se ve correspondido por sus hijos con la Felicidad
de quienes se sientes amados sin fisuras ni vacío de corazón.
¡DIOS ES
AMOR! y amor de Padre. Conocer y entender qué significa “ÉL ES EL QUE ES” es
comprender porqué junto a la Sabiduría, la inteligencia, el entendimiento, la
fortaleza y el consejo, se añade “Y TEMOR DE YAVÉ”.
Quien cree que:
“la Revelación Divina es vinculante para
siempre, inmutable y por tanto no puede ser contradicha, según el dictado del
Concilio Vaticano II, de que al Dios que revela se le debe la obediencia de
la fe; que lo revelado para la salvación de todos debe permanecer para
siempre intacto y vivo, y ser transmitido a todas las
generaciones, y que el progreso del entendimiento no implica cambio alguno
en la verdad de las cosas y de las palabras, porque la fe ha sido transmitida
de una vez para siempre …
… Quien vive
en esta Declaración es Boca de Dios en el Mundo, labios por los que el Señor se
expresa delante de su Creación entera, Hoy y Siempre.
El
Magisterio del Señor es el Cuerpo Vivo de la Iglesia, por cuya Boca se declara
a todos su Gloria y su Salvación, y no tiene su Esposa otra Palabra que la que
ha heredado de su Señor, que no vino a abolir la Ley de Moisés sino a llevarla
a su perfección por el Amor. El Amor a perder a la persona amada es el
Principio del Temor a Dios. Luego si alguno cree que el Magisterio del Señor,
Herencia de su Esposa, debe supeditarse
a los valores del Siglo, ése yerra.
Pedro, para
justificar lo injustificable, dice ahora sobre la Re-Interpretación de la
Revelación Divina, exponiendo el Pensamiento de Cristo, su Señor, a los
vientos del siglo:
“Queridos
hermanos,
Si bien no
siempre me parece prudente responder las preguntas dirigidas directamente a mi
persona, y sería imposible responderlas a todas, en este caso me pareció
adecuado hacerlo debido a la cercanía del Sínodo.
PRIMERA DUDA
“Duda sobre
la afirmación de que la Revelación Divina deba ser reinterpretada en función de
los cambios culturales y antropológicos en boga”.
PEDRO:
La respuesta
depende del significado que ustedes den a la palabra “reinterpretar”. Si se
entiende como “interpretar mejor” la expresión es válida. En este sentido el
Concilio Vaticano II afirmó que es necesario que con la tarea de los exegetas
—yo agrego de los teólogos— “vaya madurando el juicio de la Iglesia”.
CRYS:
¿Dos mil
años después se pretende Re-Interpretar la Doctrina del Todopoderoso y
Omnisciente Hijo de dios, Aquel que dijo “Haya Luz”, y “haya estrellas que
separen la Luz de las tinieblas”?
Sabemos que
los teólogos y exegetas judíos estuvieron interpretando acorde a sus propios
motores intelectuales y fábricas de intereses familiares el Antiguo Testamento.
No ignoramos adonde les condujo aquel orgullo de no reconocer la imposibilidad
de entender el Testamento de Abraham sin nacer del Espíritu de inteligencia de
su Autor. El Orgullo los arrastró al infierno de la destrucción del Templo y el
Destierro de la patria de sus padres. ¿Quieren abrir los “teólogos y exegetas”
católicos aquella vía directa al Infierno?
¿Acaso el
heredero del Testamento de Abraham, el hijo del Hombre, expuso el espíritu del
Autor Divino con teologías y discursos filosóficos largos y depurados a la
imagen y semejanza de los oradores griegos y romanos?
¿Interpretar
“mejor” que el Hijo de Dios en persona la Palabra de su Padre?
“El padre
está en Mí: Yo y el Padre somos una sola cosa”.
Dos
Personas, un único Espíritu, que vive en el Padre y en el Hijo. No hay más, no
hay menos: Quien no vuelve a nacer del Espíritu no tiene el Pensamiento de
Cristo.
El Sacerdote
Católico, imagen y semejanza del Sacerdocio de Cristo, nacido de SU espíritu,
es la expresión viva de su Señor delante de la Creación entera, de aquí que el
Espíritu Santo proclamase su Herencia,
diciendo:
“A nosotros
nos pertenece todo”.
Declaración
que hace de todos los pueblos un campo en el que al Servicio de su Señor el
Sacerdote cultiva en todos nosotros la vida eterna. Y en tanto que eterna está sujeta a la Ley de
quien es el Padre de la Vida.
PEDRO:
Por lo
tanto, si bien es cierto que la divina Revelación es inmutable y siempre
vinculante, la Iglesia debe ser humilde y reconocer que ella nunca agota su
insondable riqueza y necesita crecer en su comprensión.
CRYS:
¿Quién dice
esto? ¿y de qué está hablando? Está en la naturaleza del Sacerdocio Católico,
como vimos en los “padres de la iglesia”, desarrollar su Inteligencia para, sin
añadir ni quitar punto o coma a la Revelación, hacerla asequible a todos… para
la Salvación de todos.
La Salvación
de todos es el Oficio del Sacerdocio, mirando a la cual el Discípulo de Cristo,
imagen y semejanza de su Señor, debe
seguir el ritmo de crecimiento de la inteligencia del Pueblo Cristiano con el
fin Divino de mantener Inmutable y Vinculante nuestro Crecimiento a la
Sabiduría de Dios, fuente de nuestro Pensamiento y Motor de nuestro Crecimiento
en las ciencias de la Creación. Pues Cristo le transmite su Invencibilidad a
todo su Cuerpo Sacerdotal, para que con la confianza puesta en su Gloria vincule
nuestro crecimiento a la Inmutabilidad de la Doctrina de su Cabeza Espiritual. Es respecto a este crecimiento en la Lengua de
la Inteligencia Natural Cristiana que “la Iglesia debe ser humilde y reconocer
que ella nunca agota su insondable riqueza y necesita crecer en
su comprensión”, sin, se comprende, tocar la Revelación Divina:
manifestación todopoderosa del Señor Dios YAVÉ, Padre del Señor y Rey
JESUCRISTO.
Cristo es
Teología Encarnada, Discurso Omnisciente del Creador, a cuya Sabiduría debe la
Iglesia elevarnos a todos los pueblos, pero en ningún caso rebajar la
Omnisciencia de Cristo a la ciencia de los hombres.
PEDRO:
Por
consiguiente la Iglesia madura también en la comprensión de lo que ella misma
ha afirmado en su Magisterio.
CRYS:
¿Qué ha
afirmado nuestra Madre que no venga de
nuestro Padre, su Esposo? ¿Tiene Ella una Doctrina distinta a la de su Señor?
¿Ha quedado obsoleto el Magisterio de los Santos? ¿El Hijo no es Dios acaso?
¿Tendrá nuestra Madre que re-interpretar esta
Realidad Eterna a fin de que la Puerta de la vida eterna se abra incluso pare
el Diablo? ¿En qué se equivocaron los
San Agustín, San Gregorio, Santo Tomás…? ¿Qué parte de la doctrina de la
Iglesia que los Edificadores Divinos alzaron sobre la Roca Eterna, creen los
teólogos y exegetas que debe ser reinterpretada? ¿El Hijo no es Dios? ¿La Palabra de Dios no es Dios?
Habrá que
decirles a esos magisteriales lo que Dios a Job: “¿Quiénes son estos que
quieren enmendarle la plana a Dios?”
La Humildad
de la Iglesia está en ser una sola cosa
con su Esposo.
El que
quiera entender que entienda: la Iglesia espiritual no puede, ni debe, buscando
la salvación del siglo, hacerse iglesia animal. La Lengua de la Salvación no es
la de los teólogos, autores de todas las herejías y guerras civiles entre
cristianos. El Señor Dios YAVÉ no reconoce otra Lengua Salvadora que la de su
Hijo, escrita en su Evangelio, quien siendo Omnisciente, habló Palabras
entendibles para todos, desde los niños a los ancianos. Reducir esta
extensión universal a un colegio de
teólogos, que tienen en una dialéctica solo apta para sus pares su gloria, es
rechazar el Pensamiento de Cristo.
PEDRO:
Los cambios
culturales y los nuevos desafíos de la historia no modifican la Revelación,
pero sí pueden estimularnos a explicitar mejor algunos aspectos de su
desbordante riqueza que siempre ofrece más.
CRYS:
¿Acaso
nuestra Madre tiene otro estimulo más grande, Glorioso y Divino que ser la
Esposa del Señor?
¿Qué
riqueza más sublime puede existir que
ofrecer la vida eterna en nombre de su Señor a todo el que cree que su Esposo
es el Hijo Unigénito y primogénito de Dios?
¿Qué
discurso más profundo que 2.000 años de
victorias contra los elementos desatados contra sus Muros por el Mundo, el
Diablo y la Muerte?
¿Qué
Canto de Alabanza más elevado puede elevarse a nuestro Padre que haber
sostenido con su Brazo la Casa de su Esposa?
¿Qué
pretenden teólogos y exegetas: recibir premios por oraciones sin espíritu, a la
manera de oradores sin conciencia, pero conscientes de la naturaleza de los
premios que Pedro arrojará sobre sus nuevos esclavos?
¿Quién
quiere hacer al Discípulo mayor que su Maestro?
El
Magisterio de Pedro sólo tiene un Discurso Eterno, Todopoderoso y Omnisciente:
“Tú eres el
Hijo de Dios vivo”.
Añadirle o
quitarle palabra o letra a esta Sabiduría de la Eternidad es hacer de Pedro un
ídolo.
PEDRO:
Es
inevitable que esto pueda llevar a una mejor expresión de algunas afirmaciones
pasadas del Magisterio, y de hecho ha sucedido así a lo largo de la historia.
CRYS:
De nuevo,
los cambios culturales y los nuevos desafíos de la Historia se realizan en la
Iglesia en el seno del Magisterio de su Señor. Dentro de los Muros de Su Verdad
Eterna el horizonte de crecimiento de las ciencias se abren en ramas,
emergiendo todas del mismo Tronco : La Ciencia de la Creación.
Ningún
Magisterio puede cambiar este Hecho.
Porque las
ciencias humanas quisieron desprenderse del Tronco Creador, el Siglo XX se
hundió en los abismos de las Guerras Mundiales: los hombres, transformados en
bestias homicidas cuya hambre y sed de poder y riquezas no conoció ni admitía
límites, se devoraron como demonios sacrificando víctimas inocentes por
millones a su dios inmundo: Satán. La
constante denuncia profética contra semejante replay es el verdadero campo magisterial de la Iglesia frente a este
Siglo.
PEDRO:
Por otra
parte, es cierto que el Magisterio no es superior a la Palabra de Dios, pero
también es verdad que tanto los textos de las Escrituras como los testimonios
de la Tradición necesitan una interpretación que permita distinguir su
substancia perenne de los condicionamientos culturales.
CRYS:
“¿Cierto que
“el Magisterio no es superior a la Palabra de Dios?” ¿Está borracho Pedro?
¿Quiénes son entre sus secretarios privados esos que discuten la posibilidad de
alineamiento entre la palabra de los hombres y la Palabra de Dios?
Ahora bien,
¿el Magisterio de la Iglesia no es el Magisterio de su Señor? ¿Están diciendo
ésos que uno es el Magisterio de la Iglesia y otro es el de su Señor y Esposo?
¡Cómo puede
Pedro abrir sus oídos a semejantes falsos siervos y no sentirse escandalizado
por la sola posibilidad de diferenciar entre la Palabra de la Iglesia y la
Palabra de su Señor! ¿Su Señor ha dejado de ser Dios Verdadero de Dios
Verdadero?
Las
Tradiciones son producto de la naturaleza de la ignorancia de los siglos.
Cambian sus símbolos populares acorde al crecimiento de la inteligencia del
Pueblo Cristiano. Pero la Palabra de Dios es Eterna.
Quienes
interpretan la Palabra de Dios acorde a las transformaciones naturales de los
siglos les abren al Diablo la puerta de la Iglesia. Sin embargo todos los hijos
de Dios sabemos, porque nuestra Madre la Iglesia nos lo ha enseñado, que la
Puerta es el Señor.
PEDRO:
Es
importante destacar que lo que no puede cambiar es lo que ha sido revelado
“para la salvación de todos”. Por ello la Iglesia debe discernir
constantemente entre aquello que es esencial para la salvación y aquello que es
secundario o está conectado menos directamente con este objetivo. Al respecto
me interesa recordar lo que Santo Tomás de Aquino afirmaba: “cuanto más se
desciende a lo particular, tanto más aumenta la indeterminación”.
CRYS:
Más claro,
imposible. El Magisterio de la Iglesia es el Magisterio del Espíritu Santo, que
ha ido desplegando su Doctrina a través
de los siglos para la madurez del Pueblo Cristiano. Todos los cristianos nos
acercamos al Salvador por sus Sacerdotes, y muchos se separan de la Salvación
por el orgullo de unos sacerdotes a quienes la Doctrina de la Salvación les
parece obsoleta puesta al lado del lenguaje del Siglo.
Dios hay
uno, en Tres Personas; Su Doctrina es una en las Tres Personas.
No existe
División entre Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En Cristo viven el Padre y el Hijo, y Dios vive en Cristo, cuyo Cuerpo
es el Sacerdote.
¿Acaso no
fue esta la Doctrina de los Apóstoles? ¿Quieren los teólogos y exegetas
descender al infierno para bendecir al
Enemigo de Dios?
PEDRO:
Finalmente,
una sola formulación de una verdad nunca podrá entenderse de un modo adecuado
si se la presenta solitaria, aislada del rico y armonioso contexto de
toda la Revelación.
CRYS:
“Tú eres el
Hijo de Dios vivo. Apártate de mi, Señor y Dios mío, que soy pecador”…
Que nos
digan los teólogos y exegetas qué, o qué no entendemos los hijos de Dios.
¿Deberán decirle los siervos al hijo de su Señor cuál es el valor de la Verdad
de su Padre? ¿La Revelación no es perfecta? ¿O será que el hombre no siendo
perfecto debe alzarse hasta la perfección? ¿Es el hombre el que debe aprender
la Ciencia de Dios, o será Dios quien debe aprender Ciencia de los hombres?
¿Despreciará la Criatura a su Creador por no hablar el lenguaje de las bestias?
¿Qué parte
de la Declaración de Pedro le parece a su Sucesor no enteramente entendible en
su maravillosa exposición?
PEDRO:
La
“jerarquía de verdades” implica también situar cada una de ellas en adecuada
conexión con las verdades más centrales y con la totalidad de la enseñanza de
la Iglesia.
CRYS:
“YO soy la
Verdad”.
¿Cuándo
JESUCRISTO ha dejado de ser la Verdad?
¿La Verdad
no es una, sola y única? ¿Qué jerarquía de verdades existe en Él? ¿Qué nuevo
tipo de lenguaje apostólico pretende
imponerle a la Esposa de Cristo este colegio de secretarios privados del obispo
de Roma? ¿Se quedará callado su Señor ante este nuevo orgullo teológico al que
no le basta la Humildad Todopoderoso y Omnisciente de la Palabra escrita por
Dios en su Evangelio? ¿Se creen con
Poder Intelectual suficiente para
enmendarle la plana al Creador del Cosmos y Re-Escribir el Evangelio de la Salvación
a fin de Re-Abrir las puertas del Paraíso incluso al Diablo? ¿Bendecirán ellos
lo que Dios condenó?
PEDRO:
Esto
finalmente puede dar lugar a distintos modos de exponer la misma doctrina,
aunque “a quienes sueñan con una doctrina monolítica defendida por todos sin
matices, esto puede parecerles una imperfecta dispersión. Pero la realidad es
que esa variedad ayuda a que se manifiesten y desarrollen mejor los diversos
aspectos de la inagotable riqueza del Evangelio”.
CRYS:
En efecto,
todas las herejías fueron el efecto final de una un modo distinto de exponer la
misma doctrina; modos distintos conducentes todos al mismo campo de exterminio
de la Doctrina Única y Verdadera de Dios : Que si el Hijo es Dios, que si el
Hijo es una Criatura, que si el Hijo es
de la misma naturaleza que el Padre, que el si el Espíritu Santo procede del
Padre pero no del Hijo, etcétera, etcétera. Todos herejes, todos teólogos,
todos exegetas, todos caídos a los pies
de la Tentación más antigua del mundo: Ser iguales a los dioses, seres
“divinos”. Caída que justifica su ídolo, diciendo:
PEDRO:
Cada línea
teológica tiene sus riesgos pero también sus oportunidades.
CRYS:
Así pues,
“la Duda de los Siervos de Cristo sobre la conveniencia y necesidad de
reinterpretar la Palabra de Dios”, la Doctrina de la Salvación, acorde a la
inteligencia de los siglos, pasa de ser una Duda a situarnos delante de
un Error, el fruto del cual conduce a la Herejía.
La Palabra
de Dios tiene un único Intérprete Eterno, JESUCRISTO. Esta Interpretación fue
su Herencia a su Esposa, la Iglesia Católica. Herencia que Ella ha defendido
durante Dos milenios contra las fuerzas de un mundo gobernado por la Muerte.
Esta es su Gloria, la Gloria de la Esposa de Cristo, que nada ni nadie puede
quitársela; es suya por la Eternidad.
La Grandeza
de su Doctrina está en su Sencillez
Divina, que entienden incluso los niños. Pues si Dios hubiese querido arrollar
con su Omnisciencia a los sabios de este mundo no hubiese elegido por
Discípulos a pescadores. La Victoria del Evangelio no reside en discursos según
las leyes de las ciencias oratorias; su
Grandeza está en su sencillez.
Ser humildes
significa no vestir la Doctrina con hilos de oros de oratorias filosóficas
aptas sólo para genios. Esta es la Doctrina del Evangelio: El Hijo de Dios se
hizo Hombre para mostrarnos en vivo la imagen y semejanza a la que Dios llamó a
los hombres. Todo lo que sea quitar o
añadir a esta Humildad viene del Error. Los Apóstoles no fueron teólogos; los
Obispos, sus sucesores, yerran cando quieren poner la ciencia de los hombres
sobre la Sabiduría de Dios.
Cuando una
línea teológica implica riesgo de división su autor firma contra sí mismo la
Sentencia:
“Ay de aquel
por quien venga el escándalo”.
Aplíquense
pues los teólogos y exegetas el Consejo :
“Mejor es
sacarse un ojo que todo el cuerpo sea arrojado al infierno”.
Conclusión:
la Doctrina del Evangelio no se toca. Quien Reinterpreta la Palabra de Dios
rechaza la Interpretación heredada por la Iglesia de su Señor y Esposo.
SEGUNDA
PARTE
LA LEY DE LA
ETERNIDAD
SEGUNDA DUDA
“…sobre la
afirmación de que la práctica generalizada de bendecir las uniones entre
personas del mismo sexo concuerda con la Revelación y el Magisterio”
CRYS:
¿Puede ser
abolida la Palabra de Dios por las tradiciones humanas?
¿Pueden los
cambios morales de los tiempos anular la Verdad de la Revelación Cristiana?
¿La Palabra
de Dios ya no es Dios?
¿Por qué se
produjo la Caída?
Porque si
hubo Transgresión será porque la Palabra de Dios es Ley.
“Dijo Dios”
es la Revelación. Y sigue diciendo Dios:
“Como por la Trasgresión de un hombre vino la Maldición por la Obediencia de
otro vino la Bendición”.
Luego si
hubo transgresión será porque la Palabra de Dios es Ley. Pero no exclusivamente
para la Vida, porque Dijo Dios: “Haya
Luz”, y hubo Luz; “Haya Firmamento” y hubo Firmamento; “Haya Estrellas que
separen Luz de Tinieblas” y así se hizo.
Conclusión:
La Palabra de Dios, “el Verbo”, es Ley para la Materia, el Espacio y el Tiempo.
El Cosmos entero tiene en la Palabra de
su Creador su Ley. Cuando por tanto dice Dios: “Por el pecado entró la Muerte
en el mundo”, y “el fruto del Pecado es la Muerte”, y porque hubo Pecado, y por
el Pecado entró la Muerte en el Hombre, el Pecado es Desobedecer su Palabra,
tanto porque es Ley cuanto porque su Verdad
es Invencible. Y de aquí que si por la Obediencia vino la Bendición por
la Desobediencia vino la Maldición. De donde se entiende que el Pecado está
definido en la Palabra Divina y la Desobediencia a su Verdad implica abrirle la puerta del mundo a la Muerte.
Cuando Dios
dice “No matarás, no darás falso testimonio, no adulterarás, no cometerás actos
impuros acostándote con un hombre como mujer, y a la mujer: con mujer
como con hombre”, la Obediencia es a la Verdad que contiene la Palabra, de
manera que quienes se entregan al Pecado creen que por la bendición de un
sacerdote pueden escapar al fruto del Pecado, anulando así la Verdad Divina,
“el fruto del pecado es la Muerte”,
ésos, tanto el sacerdote como el que se
agarra a su túnica, se hacen esclavos de la Muerte para extender su
fruto por toda la Tierra y conducir a las naciones a su exterminio.
Entonces, la
Ley del Espíritu y la ley de la Libertad se rigen por la Ley de la Verdad Divina: “Si comes, morirás”. Dios no tienta, ni invita a experimentar una Realidad que Él conoce de
primera mano. Dios vio infinitas veces
esta ley arrastrando a mundos sin número al cementerio de su autodestrucción.
En consecuencia el Creador, a la manera que un padre retiene la mano de un hijo
que sin conocimiento juega con la electricidad, le descubre a su Creación la
Verdad; el Creador nos descubre la Ley dominante en la Eternidad, acorde a la
cual la Muerte entra en el mundo por la Puerta del Pecado.
¡Cómo
entonces puede un siervo, desmintiendo a su Señor, despreciar la Verdad que
Dios le descubre a su creación en aras de evitar que cruce la Puerta de su
Destrucción!
¿Acaso le
dijo el Señor a aquella mujer asediada por “santos varones” esgrimiendo piedras
en sus manos: Yo no te maldigo, Yo te bendigo? La Palabra de Dios fue clara:
“Vete y no peques más”. El Pecado la condujo a la muerte. Salvada por la
Gracia, regresar al Pecado la conduciría de nuevo a la situación en la que
había sido descubierta. A partir de ahí era responsabilidad de la mujer volver
a entregarse al Pecado y acabar siendo
condenada a muerte, o no regresar a comer de ese fruto, y vivir para siempre.
Así pues,
una bendición sacerdotal que no implica esta Obediencia a la Palabra Divina:
“Vete y no peques más”, no es bendición delante del Señor, sino que adoptada la
bendición como una libertad para mantenerse en el Pecado: “No cometerás actos
impuros”, la bendición deviene una maldición delante de Dios, pues rechazando
la Verdad Divina mantiene abierta la Puerta por la que la Muerte entró en el
mundo y buscando permanecer en el hombre, a fin de arrastrarlo al polvo, se
viste de santidad rechazando que el fruto del Pecado sea la Muerte.
La bendición
del acto impuro, del Pecado en general, por el Sacerdote, deviene así una
maldición condenatoria contra la cabeza del pecador. Dios no condenó a la
mujer, pero bajo ningún concepto podía bendecir la causa que la arrastró
delante de sus jueces. Retirarse del Pecado era la puerta que le abrió, que la
mujer podría o no podría cruzar, allá su voluntad.
Entonces,
engendrado el sacerdocio católico a la imagen del Sacerdocio de Cristo,
bendecir al Pecador sin referirse a la Muerte de su Fe de continuar en la
Desobediencia a la Palabra Divina es, de un sitio, despreciar al Señor al que sirve, y del otro,
Condenar al Pecador a caer en los brazos
de la Muerte.
El Error es
tan grave que desobedeciendo a su Magisterio: “Hijo de hombre, si le dices al
pecador, vas a morir, y el pecador continúa en su pecado, su alma será sobre su
cabeza, pero si le dices vas a morir y
deja de morir, su alma será tu gloria”, y porque el sacerdote le da la espalda
al espíritu profético de su Señor: él
mismo se condena y condena a todos los que le siguen en su error. Pues la
Palabra de la Sabiduría del Espíritu Santo permanece por la Eternidad: “El
Fruto del Pecado es la Muerte”. Verdad que, despreciada, causó la Caída del
Género Humano en los campos de la Guerra, ¡seis mil años de Fratricidio
Mundial!
No apartar
del Pecado al pecador es un acto de omisión; justificar este desprecio al deber Apostólico mediante una
bendición, es a los ojos de Dios una
transgresión de la Ley de la Eternidad.
Es verdad,
Cristo abolió la Pena correspondiente al Pecado en el seno de la Ley de Moisés.
De aquí que no condenara a la mujer a sufrir la pena correspondiente a su
delito por en cuanto por nacimiento vivía bajo la ley de los Judíos. Jesús
abolió la Pena, liberándonos a todos de una Ley dada exclusivamente para los
judíos, hasta que viniese el Redentor; pero la Verdad en el Origen de la Ley
mantenía su Divinidad, de aquí que le dijese : “Vete y no peques más”.
Quien cree
que puede derogar la Verdad mediante una bendición, no sólo en el ámbito del
Pecado de Impureza, sino en relación a todo su conjunto, ese hombre yerra. El alma de todos aquellos a quienes,
en lugar de atraerlos a la Pureza
Natural debida a la ley de la Creación, ese sacerdote bendice, está sobre su
cabeza. Ahora bien, si alguno cree que puede engañar, retar o condenar a Dios por cruel, que lo haga, que
no se esconda tras la túnica de Pedro.
Los
Cardenales preguntan:
“En el principio” Dios creó al hombre a su
imagen, varón y hembra los creó y los bendijo para que fuesen fecundos, por lo
que el apóstol Pablo enseña que negar la diferencia sexual es consecuencia de
negar al Creador. Surge la pregunta: ¿puede la Iglesia derogar este
“principio”, considerándolo un mero ideal, y aceptando como “bien posible”
situaciones objetivamente pecaminosas, como las uniones entre personas del
mismo sexo, sin faltar a la doctrina revelada?
CRYS
La respuesta
del Vaticano es marear la perdiz, mantenerse en la definición de la Procreación
sin meterse en la naturaleza del Pecado que produce, inexorablemente, la Muerte del Pecador.
PEDRO:
La Iglesia
tiene una concepción muy clara sobre el matrimonio: una unión exclusiva,
estable e indisoluble entre un varón y una mujer, naturalmente abierta a
engendrar hijos. Sólo a esa unión llama “matrimonio”. Otras formas de unión
sólo lo realizan “de modo parcial y análogo”, por lo cual no pueden llamarse
estrictamente “matrimonio”.
CRYS:
Sobre lo
cual no hay nada que comentar excepto
entender que el matrimonio civil no es válido ante los ojos de Dios en la
medida que no habiendo sido Bendecido por su Sierva la unión civil no produce
los frutos debidos a su Sacramento. Pues como la Desobediencia produce la
Muerte, la Obediencia produce la Vida, y Vida abundante delante de los hombres
y de Dios.
Efectivamente:
PEDRO:
No es una
mera cuestión de nombres, sino que la realidad que denominamos matrimonio tiene
una constitución esencial única que exige un nombre exclusivo, no aplicable a
otras realidades. Sin duda es mucho más que un mero “ideal”.
CRYS:
Palabras en
las que se ve como el Nuevo Magisterio que se pretende imponer al Magisterio de
la Verdad de Cristo da de lado la Naturaleza del Acto Procreador, Acto en el
que la Criatura y su Creador se unen en
la Creación, de aquí que se le llame PROCREACIÓN: Acto en el que el Creador
llama a su Criatura a participar en su
Creación. La Criatura se une a su Creador en el Acto Creador mediante la
Procreación.
El Sacerdote
se une a Dios para la Salvación de todas los hombres; los hombres se unen a su
Creador para mantener la Vida en la Creación. Es en el Matrimonio Católico
donde el Acto Procreador produce frutos para la Vida. Y fuera de este
Matrimonio Católico el Acto procreador se reduce a un acto animal. ¡Sin duda es
mucho más, de verdad, que un mero “ideal”!
PEDRO:
Por esta
razón la Iglesia evita todo tipo de rito o de sacramental que pueda contradecir
esta convicción y dar a entender que se reconoce como matrimonio algo que no lo
es.
CRYS:
Sigue el
Obispo de Roma evitando el Magisterio de su Señor: “Vete y no peques más”.
Marea la
perdiz poniendo sobre la mesa argumentación sin sustancia; da de lado la
Naturaleza Divina del Acto Procreador, en el que Dios delega la crianza de sus hijos humanos
en las manos del Hombre y la Mujer. No se trata de evitar confusión entre lo
que es el Matrimonio Católico y lo que no lo sea, el Deber del Sacerdote es
definir sin confusión qué es el Acto Procreador Cristiano, su naturaleza y su
gloria, y la esencia del fruto de la Bendición de la Iglesia sobre el Hombre y la Mujer que toman la Responsabilidad
que sobre ellos delegada por el Creador de ambos, sobre los que llueve Su Bendición para que el Matrimonio de
fruto para la Vida eterna.
¿Evitar…
qué?
¿Dónde está
la contradicción? : El Matrimonio Católico es una unión Espiritual, el
matrimonio civil es una unión animal.
¿Le falta
valor a los siervos de la Iglesia para que su Señor hable por la boca de sus
sacerdotes? ¡Fuera del Matrimonio entre cristianos la bendición para un acto
sexual de naturaleza pecaminosa es un
error, que, si crece, conduce a la herejía!
PEDRO:
No obstante,
en el trato con las personas no hay que perder la caridad pastoral, que debe
atravesar todas nuestras decisiones y actitudes. La defensa de la verdad
objetiva no es la única expresión de esa caridad, que también está hecha de
amabilidad, de paciencia, de compresión, de ternura, de aliento. Por
consiguiente, no podemos constituirnos en jueces que sólo niegan, rechazan,
excluyen.
CRYS:
¿Cuándo
llamó el Señor a sus siervos para que fuesen jueces del mundo? Imagen y
semejanza de Cristo, nuestro Padre vino a salvar a los hombres, no a
condenarlos. Y sin embargo no bendijo el
Pecado. Bendecir el Pecado que la Verdad de la Ley mantiene es acusar a Cristo
de ser un Anticristo, es decir, de ser lo que no es.
Cristo fue,
es y será la Encarnación de la Verdad Divina; Él es la Iglesia; sin ÉL no hay
Iglesia. Con Él y en Él la Iglesia abole la pena debida al Pecador sin anular
el efecto del Pecado.
Y una vez la
Pena Civil separada del Pecado, el
Pecador queda en libertad para elegir
entre la Muerte y la Vida. El Pecado
produce la muerte del alma del pecador.
Sin alma,
exclusiva del Ser Humano, llamado al Espíritu, el Hombre y la Mujer devienen
animales, esclavos de la ley de la Muerte.
El Deber
Espiritual y la Misión Salvífica de los siervos de Nuestra Madre es seguir el
Ejemplo de su Señor y Sumo Pontífice: “Vete, y no peques más”. Sugerirle al
Pecador que puede volver a pecar porque volverá a no ser condenado por su
pecado es anticristiano. No puede bendecir un
sacerdote lo que su Señor, en quien vive Dios, y porque es Dios, condena
con su Palabra: “NO cometerás actos impuros, NO te acostarás con hombre como
con mujer…”
¿Prudencia?..
PEDRO:
Por ello la
prudencia pastoral debe discernir adecuadamente si hay formas de bendición,
solicitadas por una o por varias personas, que no transmitan una concepción
equivocada del matrimonio. Porque cuando se pide una bendición se está
expresando un pedido de auxilio a Dios, un ruego para poder vivir mejor, una
confianza en un Padre que puede ayudarnos a vivir mejor.
CRYS:
¿De verdad?
¿Prudencia pastoral se llama a la cobardía de quien calla la Verdad?
¿Pero de
quien se está hablando?
PEDRO:
Por otra
parte, si bien hay situaciones que desde el punto de vista objetivo no son
moralmente aceptables, la misma caridad pastoral nos exige no tratar sin más de
“pecadores” a otras personas cuya culpabilidad o responsabilidad pueden estar
atenuadas por diversos factores que influyen en la imputabilidad subjetiva.
CRYS:
¿Está
justificando la bendición a los sacerdotes que viven en la impureza que la Ley
condena?
¿Moralmente
no aceptable la conducta de quien quiere
vivir en el pecado? Y no ya vivir en el
pecado, sino que quiere hacer participe de su convivencia con el pecado al
Siervo de Dios…
… ¿Moralmente no aceptable?
¿Qué es todo
este galimatías de imputabilidad subjetiva, punto de vista objetivo? ¿Acaso va
a juzgar el siervo a su Señor? ¿La Palabra Divina es ambigua, se sujeta a
puntos de vista objetivos y subjetivos? Cuando el sacerdote peca… ¿no es
pecado? ¿En el sacerdote no produce el Pecado la Muerte?
NO existe en
los Cielos y en la Tierra otra Objetividad que la de la Verdad Divina. Bendecir
el Pecado abandonando al pecador a su pecado es un error gravísimo, y el fruto
del Error es la Herejía.
La Bendición
llueve desde el Cielo por la Boca de la Iglesia sobre quien deja el Pecado y
busca en Dios fuerzas para mantenerse en
el Camino de la vida eterna. ¿Quién es este que afirma lo contrario? La única
Respuesta de la Iglesia al Pecador es la de su Señor: “NO te condeno: Vete y no
peques más”. Añadirle palabra alguna a esta Respuesta es alejarse de la Verdad
Divina; esconder la cobardía bajo una capa de bondad hacia el pecador…¿tal vez
en razón de quien absuelve a sus , caídos de la tentación pecaminosa en la que
vive el mundo?
Cualquier
decisión sobre el pecador que no tenga
en sus labios la Respuesta del Señor, es un error, y como el pecado produce la
Muerte en todo hombre, el Error produce en la Iglesia la Herejía. La Historia
de la Iglesia es Testigo de esta Verdad.
PEDRO:
Las
decisiones que, en determinadas circunstancias, pueden formar parte de la
prudencia pastoral, no necesariamente deben convertirse en una norma.
CRYS:
Es decir, lo
que Hoy es SÍ, puede estar sometido a que sea Mañana un NO.
Todos
conocemos la Palabra Divina a este respecto: “Sea tu palabra Sí, Sí; No, No;
todo lo que exceda esto viene del Mal”.
Insisto.
Engendrado el Sacerdote Católico a la Imagen y Semejanza del Sacerdocio de
Cristo, decir lo que ha escrito este siervo de la Iglesia es darle la espalda a su Espíritu. La Iglesia
únicamente tiene una palabra, y no existe prudencia pastoral legítima que pueda
ser reconocida como Divina cuando de lo que se trata es de abolir la Palabra de
Dios con el fin de adecuarse a las circunstancias de los siglos. ¡Dios es
eterno, su Verdad no está sujeta a los tiempos!
PEDRO:
Es decir, no
es conveniente que una Diócesis, una Conferencia Episcopal o cualquier otra
estructura eclesial habiliten constantemente y de modo oficial procedimientos o
ritos para todo tipo de asuntos, ya que todo “aquello que forma parte de un
discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la
categoría de una norma”, porque esto “daría lugar a una casuística
insoportable”.
CRYS:
Más de lo
mismo. Decid Sí hoy por hoy, y Mañana ya veremos.
El Siervo
está viejo, adolece de la Fuerza de la Juventud y se pliega a las
circunstancias como quien creyendo tener ganada la vida eterna abandona a los
hombres a su suerte. Todo hombre y mujer
debe saber que el pecado pega en la puerta de todos, a cada cual le
corresponde decir lo que nuestro Salvador: “Vade Retro, Satanás”, o ponerse de
rodillas en acto de adoración del Diablo a cambio de Poder y Riquezas.
El Deber del
Sacerdote es definir lo que es el Bien y
lo que es el Mal, lo que es la Santidad y lo que es el Pecado, a fin de que la
Verdad fortalezca la fuerza de todos, y todo ser repita la Palabra de su
Creador en la Tierra: “Vade retro Satanás”. ..
…Mas si es
el sacerdote el que se ha arrodillado ante Satanás…
PEDRO:
El Derecho
Canónico no debe ni puede abarcarlo todo, y tampoco deben pretenderlo las
Conferencias Episcopales con sus documentos y protocolos variados, porque la
vida de la Iglesia corre por muchos cauces además de los normativos.
CRYS:
Y sin
embargo la Vida de las Iglesia únicamente puede correr por un Camino, el de su
Señor
TERCERA
PARTE
EL ESPÌRITU
DE YAVÉ. LA DOCTRINA DE LA SALVAVCIÓN Y LA DOCTRINA DEL PECADO
Los hijos de
Dios sabemos leer, y porque sabemos y podemos leer entendemos qué quiere decir
: “la Letra mata, el Espíritu es el que da la Vida”. Seguimos leyendo: El
Espíritu de YAVÉ es espíritu de sabiduría e inteligencia, entendimiento y
fortaleza, consejo y TEMOR DE DIOS”.
El Libro de
Dios es a nuestro espíritu lo que al río es la fuente que desde las montañas
baja a tierra firme y recorre los valles labrando por tierras desconocidas su
camino al océano. Desconocidas pero siempre
corriendo con las alas de una
energía invencible que le conducirá
triunfalmente al mar. Tanto más gloriosa nuestra libertad por en cuanto
nuestra fuente tiene su Origen en la
Montaña de Dios. Es Dios en Persona quien
nos abre su Ser a la Vida Eterna. Y sin embargo, siendo sus hijos,
y amándole con todos nuestro corazón y
toda nuestra mente, en nuestro espíritu vive el TEMOR DE YAVÉ DIOS… porque “ÉL
es el que es” . Y precisamente porque “Él es el que es” nuestro Amor por
nuestro Creador se eleva a la gloria de la Libertad de quienes tienen por Padre
a Dios; y porque nos engendra en su Espíritu sabemos que porque “Él es el que
es” nuestra Relación con su Ser se realiza en el seno de su Personalidad;
Personalidad forjada en los fuegos de la Eternidad y del Infinito. De aquí que
digamos con toda libertad: Dios y su Palabra son una sola Realidad. “La Palabra
es Dios”: La Verdad y Dios son una sola Dimensión. La Divinidad del Creador del
Cosmos vive en su Palabra. Esta Palabra, esta Verdad, se encarnó para que toda la Creación viéramos vivas en su Hijo la
Verdad y la Palabra de su Padre.
“Dios es
Amor”, pero creer que se puede jugar con el Amor Divino para enfrentar en Dios
al Juez con el Padre, manipulación consumada en el Edén, origen de la Traición
de Satán, es demencia suicida absoluta. Dios es Padre, pero el Padre es el
Señor Dios YAVÉ, Creador de los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra, Causa Física
del Nuevo Cosmos, en cuyo Brazo tienen el Infinito y la Eternidad su Gloria. La Personalidad del Señor Dios YAVÉ fue formada durante las
Eras de la Increación. Su concepto de
Justicia, Derecho, Civilización, Sociedad… tienen Fundamentos Inconmovibles. Porque una generación de hijos
de Dios se atrevió a enfrentar en Dios : al Padre con el Creador, la Condena de
Destierro Eterno de la Creación fue
sellada.
El Amor a
Dios, nuestro Padre, no anula el Temor a nuestro Creador. Al contrario, por el
Amor se fortifica el Temor, porque sabemos, por la Sabiduría, que no hay Temor
más Grande que perder el Amor de la
Persona amada. De esta manera el Temor fortalece el Amor de los hijos por su
Padre Divino, a la par que el Amor fortifica el Temor a perder el Amor de
nuestro Creador.
Su Palabra
es Ley Perfecta con Origen en la Verdad Eterna cuya fuente es el Conocimiento
de la Vida y la Muerte en el Cosmos, conocimiento establecido sobre una
Experiencia infinita con la Ley Natural. La Ley Divina no surge del capricho de
quien es Todopoderoso e Indestructible; viene de quien amando la Vida buscó
separarla de la Muerte para elevar la Vida a la Eternidad, y por el camino hubo
de vivir el nacimiento y muerte de mundos sin número, experiencia viva de la
que su Inteligencia extrajo la Verdad Universal que se nos manifiesta en su Libro :
“El Pecado es la puerta por la que entra la Muerte en el Mundo”.
Verdad que
nos da a conocer por la Boca de su Siervo, diciendo: “El fruto del pecado es la
muerte”.
Leyendo lo
que hemos leído en las dos primeras partes entendemos que el Obispo de Roma ha
perdido el Temor al Señor Dios YAVÉ. En su Error pone delante de la Ley de la
Eternidad el Amor de Dios hacia su Creación. Porque Satán y su generación
rebelde desterraron de sus almas el TEMOR DE YAVÉ se hundieron en el abismo de
una Traición Imperdonable, la Sentencia contra cuyo Delito ha sido el Destierro
Eterno de la Creación. Luego aquí un hijo de Dios se pregunta: ¿Pretende el
Obispo de Roma desterrar de la Iglesia el TEMOR DE YAVÉ que vive en todos sus
hijos?
Amor Amor Amor…¿sin el Temor de YAVÉ DIOS? ¿Acaso no es el Antiguo Testamento un
Discurso del Temor que se debe al Creador?
Y, en fin,
el Caso Satán versus el Espíritu de YAVÉ nos sirve a todos de lección para la
Eternidad sobre la Necesidad de mirar la
Naturaleza del Alma de la Creación. Hijos de Dios, hasta el Infinito, pero
hijos adoptados, partícipes de la Veracidad Divina por la Gracia del Amor del
Primogénito de Dios a la Creación de su Padre. De aquí que, sin nunca pecar de
perezosos, repitamos sin cesar la
Doctrina Apostólica de nuestra Madre la Iglesia: nuestro Poder de hijos de Dios nace en la
Unigenitura de ese mismo que se declara Primogénito de Dios, en cuya Veracidad
Divina todos recibimos la nuestra: Ser
verdaderos hijos de Dios. Su Primogenitura se llena de su Unigenitura para
investir a toda su Casa con el Poder natural a su Ser, Poder de Dios verdadero
de Dios Verdadero. Cabeza del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, su Esposa, nuestra
Madre, de su Naturaleza recibe toda su Familia su Ser, siendo por Él por quien
se mueve todo el Cuerpo, Cuerpo en el que vive el Espíritu de su Padre, así
deviniendo la Iglesia su Templo, fundado por el Propio Dios en su Hijo, y
edificado por sus hijos, los Apóstoles, Hermanos de ese Hijo de Dios, Templo
que ha permanecido porque fue edificado por la Sabiduría, y sometido a
terremotos históricos, ataques internos
fratricidas, asedios externos genocidas,
su Existencia nos revela la Veracidad
Divina de su Fundador, quien le dio vida Enel seno de la Bendición del
Todopoderoso Creador del Universo: “Las puertas del infierno no prevalecerán
contra Ella”. Ella, la Iglesia Católica, nuestra Madre, predestinada desde su Nacimiento para dar a luz a una generación
de hijos de su Señor, mirando a la cual, y conociendo la naturaleza de los elementos bajo el poder
de la Muerte, le levantó Dios a su Templo, protegiendo la Casa de la Esposa del
Señor, de la que habría de nacer esa Generación de hijos del Rey cuya Herencia
seria el espíritu de YAVÉ, Muros indestructibles. Muros contra los cuales,
desde dentro y desde fuera, se estrellaron todas las fuerzas que la Muerte
desató contra la que habría de engendrarle a su Señor hijos para Dios. Perfecta
la Obra, Maravilloso el Edificio edificado por
los Apóstoles, la Victoria de su Fundador delante de los ojos de las
naciones, la pregunta pide horizonte:
¿Quiénes son estos que pretenden separar
la Cabeza del Cuerpo, cerrando los oídos a la Palabra del Pensamiento de Dios,
y pretenden sustituir por el de ellos?
Veamos la
cuestión:
TERCERA DUDA
Dubium sobre la afirmación de
que la sinodalidad es una “dimensión constitutiva de
la Iglesia” (Const. Ap. Episcopalis Communio 6), de
modo que la Iglesia sería sinodal por naturaleza. Dado que el Sínodo de los
Obispos no representa al Colegio Episcopal, sino que es un órgano meramente
consultivo del Papa, ya que los obispos, como testigos de la fe, no pueden
delegar su confesión de la verdad, se plantea la cuestión de si la sinodalidad puede ser el supremo criterio regulador del
gobierno permanente de la Iglesia sin desvirtuar su ordenamiento constitutivo,
tal como lo quiso su Fundador, según el cual la suprema y plena autoridad de la
Iglesia es ejercida tanto por el Papa en virtud de su oficio como por el
colegio de los obispos junto con su cabeza el Romano Pontífice (Lumen Gentium
22).
CRYS:
Lo dicho,
Cristo es la Encarnación delante de la
Creación del Espíritu que vive en Dios, Padre e Hijo. Espíritu cuya
contemplación nos fue negada por el Pecado. De manera que donde se dijo Hagamos al Hombre a nuestra
imagen y semejanza, una vez bloqueada la
visión del Verdadero Dios los hombres se inventaron dioses a imagen y semejanza
de los modelos que en sus pecados les
concibieron. La Necesidad de abrirnos los ojos y descubrirnos la
Verdadera Personalidad del Creador del
Cosmos y todo lo que contiene condujo a este Dios a satisfacer esta
Necesidad dándole un Cuerpo Visible a su
Ser: CRISTO. JESÚS su Cabeza, las Iglesia su Cuerpo, unidos en un Único Ser en
el Sello del Matrimonio del espíritu. Por esta Verdad Eterna y desde esta Obra
Divina se entiende que el Movimiento del Cuerpo Eclesial Universal obedece a su
Cabeza, esta Cabeza determina el Movimiento de su Cuerpo en la Historia, y
nadie, ni institución creada por los hombres ni
colegio fundado por unos siervos de la Iglesia, pueden, sin levantarse
en Rebelión contra esta Cabeza, alzarse
como el Órgano que dirige la Doctrina Universal de la Esposa del Señor. Dice el
documento fundador de la Sinodalidad que “el Sínodo de los Obispos debe convertirse cada vez más en un
instrumento privilegiado para escuchar al Pueblo de Dios”. Error de principio; error de peso. Es el pueblo
de Dios quien tiene que escuchar a sus obispos. El pueblo de Dios, hablando de
la Doctrina, no tiene nada que decir sobre Cristo. El error se hunde por su
peso cuando le
da oídos al Pueblo y le retira las orejas a los Obispos, a los cuales se les
responde con suprimir su Voz, la Voz del Espíritu Santo, como se ve en esta
Discusión abierta en la que el Obispo de Roma
se ha creado un cuerpo de secretarios
bajo cuya legalidad callar a
Cristo. La Doctrina Eterna de YAVÉ DIOS es perfecta, inmarcesible, pura, sin
defectos, acabada. Esa Doctrina es la Herencia de la Iglesia. Añadirle o
quitarle a su Palabra en razón de hacerla más asequible a los oídos de los
siglos es condenar la Perfección Divina
de la Palabra de Cristo. “El que era, es el que es”. El Señor no ha cambiado su
Espíritu. Lo que dijo Ayer, lo dice Hoy y lo dirá eternamente: Dios se hizo
hombre para elevar a los hombres a su Imagen; una Iglesia que pretende volver a
bajar a Dios se niega a elevar a los hombres a la Naturaleza a la que fue
llamada la Vida en la Tierra. Una Vez bajó Dios a la Tierra y regresó al Cielo
con el fin de ser seguido por los hombres. Son los hombres los que suben, y se
acercan a la Puerta del Cielo, entrando en el Camino de la Vida Eterna por el
Poder de la Iglesia. Las Lenguas cambian, se transforman, crecen, se elevan;
ayer hablábamos Latín, hoy hablamos Español, Francés, Ingles, Italiano, etc, pero la
Doctrina de la Palabra de Dios permanece
inalterable en su Naturaleza. Re-Interpretarla es negar la Eternidad de la
Doctrina Apostólica. Crear una institución humana para callar la Voz de la Casa Divina es un
Error, y como el Pecado conduce a la Muerte el Error conduce a la
Herejía. Si el Obispado Romano tiene necesidad de consejo: que se invoque al
Señor, que vive en el Concilio Universal de sus Obispos, a no ser que se
niegue, para afirmarse en el Error Romano, que donde están los siervos se halla
el Señor. ¿Le molesta al Obispo Romano la colegialidad fraterna en la que se
engendró el Obispado Católico? ¿Ha creado el Obispo Romano una institución
humana para sujetar con cadenas y argollas al muro de su error al Espíritu
Santo? ¿Qué dialéctica sofista es esta?:
PEDRO:
Si bien
ustedes reconocen que la. suprema y plena autoridad de la Iglesia es
ejercitada, sea por el Papa debido a su oficio, sea por el colegio de los
obispos junto con su cabeza el Romano Pontífice, sin embargo con estos dubia ustedes mismos manifiestan su necesidad
de participar, de opinar libremente y de colaborar, y así están reclamando
alguna forma de “sinodalidad” en el ejercicio de mi
ministerio.
CRYS:
La capacidad
para errar y buscar mantenerse en el Error queda manifiesta en esta declaración
de gobernabilidad de la Iglesia por “una cabeza” que no es el Señor, “cabeza”
que “reclama suprema y plena autoridad sobre la Iglesia”, rechazando de esta
manera a quien es la Verdadera Cabeza de
la Iglesia, el Señor JESUCRISO, en quien reside la Verdadera Suprema Autoridad
sobre todos sus siervos. En verdad la Jefatura
sobre sus pastores le fue concedida a Pedro por el Señor Dios YAVÉ, mas
esta Jefatura en ningún caso negó que el
Obispado Romano forme un Cuerpo aparte del Cuerpo de los Obispos, que es el
Verdadero Cuerpo de Cristo. La Jefatura de Pedro se refiere a la dirección
universal que en unión con sus consiervos, los obispos, todos juntos hacen
avanzar a los rebaños de su Señor. ¿Puede el pastor en el seno del Rebaño
Universal rodearse de un cuerpo personal
de ayuda para dirigir el rebaño que le toca? ¡Cómo negarlo! Indiscutiblemente
este fue el espíritu del que nació la sinodalidad petrina. ¿Qué se
pretende ahora: Teocratizar ese cuerpo, del que Pedro
devendría su Cabeza, para callar a todos los pastores elegidos por el Señor y
someterlos a todos a la doctrina de un cuerpo humano? Y quien no doble sus
rodillas ante el ídolo de este cuerpo sinodal es ejecutado por la eternidad mediante
el Poder de la Excomunión? Entonces, ¿este fue el significado del Poder de atar
y desatar que le dio el Señor a su siervo, no otro que el de condenar al
Destierro del Cuerpo de Cristo a sus consiervos los obispos, desde ahora
esclavizados a la palabra de una
institución humana que hace bajar Cristo
al hombre y rechaza que el hombre deba subir a Cristo?
Se burla
Pedro de los Apóstoles del Señor cuando dice: “sin embargo con estos dubia ustedes mismos manifiestan su necesidad
de participar, de opinar libremente y de colaborar, y así están reclamando
alguna forma de “sinodalidad” en el ejercicio de mi
ministerio”.
¿Qué estás
haciendo Pedro? ¿Te estas rebelando contra quien te eligió para poner de
rodillas ante tu invento a propio Señor? Porque parece evidente que a quien no
le rechazó tras las Negaciones, Dios no le dio Poder sobre su Elegido, a no ser
que El Señor desobedeciendo a Dios no
aceptase su Elección, con estas visión provocando Pedro en la Iglesia el Cisma Sin Perdón que se consume en el Edén cuando Satán quiso levantar una división
entre el Padre y el Hijo. ¿Qué pretende el Obispo Romano?: ¿Crear la división
entre el Obispado Católico Universal y el Obispado Romano con el objeto de
poner de rodillas a la Iglesia y hacerla esclava de los poderes de este mundo?
¿Y no se levantará el Señor de tal
siervo para ponerlo de rodillas y liquidar su invento?
¿De verdad de verdad se cree Pedro más allá de su Señor en razón de su Elección
por Dios?
Veamos:
PEDRO:
La Iglesia
es “misterio de comunión misionera”, pero esta comunión no es sólo afectiva o
etérea, sino que necesariamente implica participación real: que no sólo la
jerarquía sino todo el Pueblo de Dios de distintas maneras y en
diversos niveles pueda hacer oír su voz y sentirse parte en el camino de la
Iglesia. En este sentido sí podemos decir que la sinodalidad,
como estilo y dinamismo, es una dimensión esencial de la vida de la Iglesia.
Sobre este punto ha dicho cosas muy bellas san Juan Pablo II en Novo millennio ineunte.
CRYS:
Todos
sabemos que el concepto de sinodalidad, como
reconoce en el primer documento vaticano que invoca Pero, procede de la herejía
Ortodoxa bizantina efecto de la cual fue el Cisma, la destrucción de Bizancio,
que se trasladó a la Tercera Roma, a su vez destruida, y condenó a las naciones
que hicieron suya esa Herejía, a saber, el espíritu Santo no procede del Hijo:
Grecia y los Balcanes, a ser esclavas de los enemigos de Cristo. El “misterio
de comunión misionera” no es darle la
voz al Pueblo sino darle a Cristo Voz en el Pueblo. No es el Pueblo el que
salva al Mundo, es el Mundo el que es salvado por la Voz de la Iglesia. No es
el Pueblo el que debe hablar en el Templo, es la de Cristo, en sus siervos los
Apóstoles, la Voz que debe oír el Pueblo y sujetar su Camino al de Dios. En
efecto, el Pueblo debe ser oído a la manera que en sus penurias fueron oídas
sus necesidades por los Discípulos, y su
clamor socorrido por la Iglesia para aliviar sus penurias. Mas en la Esfera de
la Doctrina de la Eternidad exclusivamente la Voz de Cristo, en el Cuerpo de
sus Obispos, tiene el Poder y la Autoridad en el seno del Concilio Universal,
Institución Divina fundada por el Señor, fuente de la Vida del Pueblo.
Intentando colar esta institución humana
por la puerta trasera, en su error se atreve a decir Pedro:
“ Otra cosa
es sacralizar o imponer una determinada metodología sinodal que agrada a un
grupo, convertirla en norma y cauce obligatorio para todos, porque esto sólo
llevaría a “congelar” el camino sinodal ignorando las diversas características
de las distintas Iglesias particulares y la variada riqueza de la Iglesia
universal.” Que es precisamente lo que está haciendo este sínodo del 2023. Con
este sínodo Pedro está sacralizando e imponiéndole a Cristo la Voz del Pueblo,
su voz propia, despreciando la Verdad Divina: “El fruto del Pecado es la
Muerte”. De donde se entiende que una bendición contra la naturaleza de la
Verdad Divina en es un Error. UN sínodo creado para imponer este Error mediante
“la sacralización de la autoridad suprema” de un Siervo del Señor, que anula la
Palabra de su Señor sobre el Pecado, descubre a la luz de la inteligencia el de
precio del Obispo de Roma al “misterio de comunión misionera” por Dios
engendrado en el Cuerpo de los Obispos. Pues la Predicación de la Palabra
Divina únicamente le corresponde al Cuerpo Divino que Dios le ha dado a Cristo,
su Siervo. De manera que cualquier destierro de los Obispos en las cosas que
toca a la Doctrina del Pecado y la Santidad es un Error, abrir un camino que
debe ser cerrado en aras de la Salvación del Pueblo de Dios, a quien
imponiéndoosle una doctrina del Pecado y la Salvación contraria a la Verdad
Eterna se le guía al abismo de la División de las iglesias una vez producida la
división entre los obispos, que es lo mismo que decir que se crea una división
en el Cuerpo de Cristo , de la cual no puede venir Bendición sino Condenación
para ese mismo pueblo de Dios en el nombre del cual el Obispado de Roma se Teocratiza.
La Doctrina de la Salvación es la Doctrina del Pecado; mantener la primera y
cambiar la segunda, que es el horizonte al que dirige Pedro su Rebaño, es un
Error.
Resumiendo:
¿Ha perdido
el Obispo Romano el Temor de Dios?
Concluyente:
Todo obispo
que desterró de su Pensamiento y Corazón el Temor a YAVÉ DIOS arrastró a sus rebaños a la Herejía. Es
decir, el Señor que ve los errores de quienes están lejos, ¡cuánto más vera los
de sus siervos, que están en su Casa! Ahora bien, el que no le tema al Señor
porque su Elección vino de Dios, y Dios es Mayor que su Hijo … se oirá el grito
de Herejía. Pues el Siervo está sujeto a Contrato; está en la Mano de su Señor
romperlo y arrojarlo de su Casa dando su Mano a otro que le servirá según su
Corazón y su Pensamiento. Siendo el Sínodo una institución humana, que arrastró
a la Iglesia de oriente a la Herejía, investirlo de la autoridad suprema de
Pedro para callar la Voz de la Iglesia Verdadera, Voz Viva de su Señor, que se hace oír al mundo en Concilio
Universal, es abolir la Legitimidad Divina del Concilio Católico y entregar la Iglesia a los poderes
del Mundo. El Señor, Cabeza Visible Suprema de las Iglesia, mueve su Cuerpo
acorde a la Sabiduría de Dios; cuando una institución humana pretende dirigir
ese cuerpo acorde a los cambios del mundo, esa institución perece. NO se puede
servir a dos señores, o es a Dios o es al Mundo. Este sínodo del 2023 ha
elegido servir al Mundo. La salvación del mundo es el fin y principio de la comunión misionera
sacerdotal, pero aunque en el mundo el Sacerdote no pertenece al mundo; quien
pertenece al mundo es siervo del mundo; quien pertenece a Dios es Siervo del
Señor; su relación con el mundo se atiene a la Doctrina de la Salvación en la
Sabiduría de Dios sobre la Doctrina del Pecado: El acto de impureza condenado
por el Creador no puede ser bendecido por el Amor Dios al Hombre … a no ser que
el que bendice se crea más bueno que Dios.
CUARTA PARTE
NATURALEZA DEL
SACERDOCIO CATÓLICO A LA IMAGEN Y SEMEJANZA DEL SACERDOCIO DE CRISTO JESÚS
El Diablo
sabe que el hijo del Rey y Señor Jesucristo se halla en la Tierra, vive, y ha movido sus peones en el tablero de su
guerra contra la Doctrina de la Salvación y del Pecado, desesperado busca
cerrar las puertas del Concilio Universal De Adoración del Hijo de Dios.
Veamos:
En muchas
ocasiones y de distintas maneras, por distintos medios y empleando diferentes
sujetos, todos santos, el Diablo avanzó
sus peones hasta lo mas alto de la Jerarquía de la Iglesia. La Historia de las
épocas abominables de pornocracia vaticana están
escritas. En las Negaciones de Pedro el espíritu de la profecía que vivía en
Jesús nos anunció la caída en esas épocas de sus siervos los obispos. Sellada
aún la Plenitud del Conocimiento del Señor Dios YAVÉ, Herencia del espíritu de
inteligencia del hijo del Rey, la Noche de los Obispos vino sobre la Civilización Cristiana; Noche Oscura, de
Siembra Maligna, el Dragón, Rey del Infierno, liberado por Decreto Divino, en
el fuego de su odio al Rey de los Cielos concibió la Destrucción de su Iglesia,
su Esposa, arrojándola contra el Decreto Todopoderoso: “Casa en si dividida
será destruida”. Conociendo que el Matrimonio Divino habría de darle a Dios una
Generación de hijos herederos de la Gloria de la Libertad de su Padre, el Rey y
Señor Jesucristo, el Sembrador Maligno se propuso matar en el Seno al Heredero
de Cristo. El Cisma de la Sinodalidad Oriental
Ortodoxa, patrón a cuya imagen y semejanza pretende ahora el Diablo cerrar la
Puerta del Concilio Universal, en el que vive el Espíritu de su Señor, fue el
primer movimiento del rey del Infierno. Su peón, Miguel Cerulario, alcanzó la
línea del la reina católica, dividió la Túnica de Cristo, y puso a los pies del
Emperador de Constantinopla la Obediencia Sacerdotal Sagrada Debida del Siervo
al Señor. Y nadie olvide que la Iglesia es el Templo, fundado y edificado por
el Espíritu Santo hecho Hombre, para la Adoración Eterna del Señor Dios YAVÉ,
Padre del Señor Rey JESUCRISTO, Cuerpo Sagrado en el que vive la Adoración del
Hijo por el Padre, Cuerpo en el que el Hijo se hace uno con su Esposa, su Sumo
Pontífice Universal, Sacerdote Único que se acerca a Dios y habla con Él cara a cara, en esto siguiendo
el Nuevo Templo el Modelo por YAVÉ DIOS mostrado a Moisés.
La Palabra
de Dios es firme : “El que quiera morir, que muera”, “el que tenga
inteligencia, que entienda”. La Batalla entre la Muerte y el Creador del Cosmos
se remonta a la Increación. La Revolución cosmológica de la Victoria del
Creador de vida eterna sobre la Muerte abrió en la Historia de la Eternidad un
nuevo capitulo. Ningún universo sería ya como
los que fueron. Ninguno de los Mundos con Origen en el Brazo del Creador
conocería su propio cementerio de los elefantes. La guerra estaba servida. La
Muerte halló tierra fértil en una generación de hijos de Dios, tierra en la que
sembró la Cizaña de la Envidia. El Trono del Rey de reyes y Señor de señores lo
puso la Muerte al mayor postor. A pesar de haberles descubierto Dios a sus
hijos, antes de nuestra Creación, la Verdadera Naturaleza de su Primogénito,
siendo ellos mismos testigos del Poder de su Palabra, Poder en el que vieron al
Unigénito del Señor Dios YAVÉ, aquella generación de rebeldes que arrastraron
los Cielos a dos guerras universales, en lugar de arrodillarse y con la Obediencia a la
Voluntad Divina: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”: hijo de
Dios, aquella generación maligna perseveró en su Envidia, concibiendo conseguir lo que no
pudieron mediante la Guerra tentando al Unigénito con la Fruta de la Ciencia
del bien y del mal. Lo que pasó luego todos los sabemos. Hubo Caída y hubo
Redención. En LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO está escrito todo lo que
concierne a estos Hechos. En el último libro de la Biblia lo que atañe al Decreto
de liberación el Diablo en el Año 1.000 de nuestra Era.
Apenas
liberado, en el 1054, la primera de las divisiones de las que el Diablo esperó
obtener las Destrucción de la Iglesia por
su Trasgresión del Verbo Divino: “Toda casa en sí dividida no
subsistirá, será destruida”, se hizo. Un primer paso hacia su objetivo, que las Muerte le sirvió en
bandeja. Un aperitivo, porque la
Desobediencia al Decreto Divino contra el Imperio del César hacía ya tiempo fue
despreciado por la Iglesia de la Sinodalidad Oriental
Bizantina. Dios ordenó a todos sus siervos apartarse del Imperio Romano, la
Gran Babilonia, cuyas manos estaba llena de la sangre de sus hijos. El
Patriarca Constantinopolitano concibió
la forma de preservar el Imperio, apoyo de su trono, mediante su transformación en la Concubina del Emperador
de Bizancio. Herejía abominable que habría de conducir a los pueblos del
Imperio Bizantino y a las naciones ortodoxas a la esclavitud.
El Verbo es
la Palabra de Dios,
el Verbo es
Dios,
la Palabra
de Dios es Fios.
¿No sabían
leer los Bizantinos, Emperador y Patriarca? Por supuesto que sí, pero se hace
el analfabeto aquellos que no quiere saber qué es lo que va a leer. “Dios dijo,
y así se hizo”. ¡Una vez más! “Si tu brazo te escandaliza, córtatelo, que te es
mejor entrar manco en el Reino de los Cielos que con todo tu cuerpo ser
arrojado al Infierno”. En su Misericordia le ha dejado Dios un resto para que
se arrodille, reconozca su Error y abandone el territorio de la Herejía. Pero si la virgen necia prefiere ir a comprarle al Diablo más aceite en lugar
de seguir al Mensajero que su Señor les envía para que le sigan y regresen a la Ciudad de Dios, allá cada cual con su libertad, quien quiera ser arrojado al Infierno antes que vivir en
el Paraíso de la Verdad, la Justicia y la Paz, allá él.
No tardaría
el Diablo en volver a mover peón en el campo de su Guerra contra el espíritu de YAVÉ. Le puso un nombre,
Enrique IV, Alemán, digno predecesor de la raza de Lutero y Hitler. En aquel
siervo imperial sembró Satanás la idea de importar a su reino el modelo
patriarcal ortodoxo. Atrapado en las
tinieblas del “dios oculto” alemán, Enrique IV, quiso hacer de la Esposa del
Señor y Rey JESUCIRSTO, su concubina imperial. Dios, que mueve todos los
acontecimientos anticipándose a su Enemigo, adelantó a su peón, Gregorio VII,
siempre al servicio del Rey de los Cielos, contra cuyo Espíritu se estrelló el
movimiento del Diablo. Causar la División en el seno de la Iglesia Conciliar
Católica requería una operación de rotura del campo, siembra y cultivo de la Cizaña
Maligna. Todo esto olvidando el Diablo, porque quien se arrastra por el polvo
acaba pensando como una bestia, que la Bendición Divina sobre la Esposa de su
Hijo Investía de Indestructibilidad los Muros de su Casa: “Las Puertas del
infierno no prevalecerán contra Ella”.
Con este
Regalo de Bodas de Dios a la Esposa de su Hijo, la esperanza de la Destrucción de la Iglesia, necesaria para
completar la Destrucción Absoluta de Vida sobre la Tierra, devino una Ilusión
sin futuro; pero el Diablo, en cuanto siervo de la Muerte, tenía que hacer lo
que debía hacer porque el había elegido, en libertad y en la plenitud de sus
facultades físicas y mentales, lo que quería hacer. Su Odio al Espíritu de Yavé
era y es tanto que habiéndose condenado a sí mismo al Destierro, intentar la Destrucción de nuestro Mundo o
era una opción, era su destino.
La rotura
del campo, la siembra y el cultivo, hasta que el fruto de la Cizaña maligna
estuviese preparado para ser consumido por un pueblo desde su principio
entregado al Mal, para quien la Muerte era su madre, alcanzó su génesis. La
rebelión protestante fue un rechazo contra una generación de siervos de la
Santa Madre Iglesia Conciliar. Por el Concilio de Constanza la Esposa de
Cristo, futura Madre del hijo del Rey, encerrada en los sótanos del Vaticano, bajo llave atada al
muro de los intereses de una generación de siervos abominables en cuyo nombre y
por cuya causa se blasfemó el Nombre del
Señor, el Esposo Inmaculado de la Santa Madre Iglesia, en cuyas entrañas latía
el hijo su Señor a la manera que Isaac en las de Sara la Estéril; desde aquel
Concilio en el que se desterró el
Espíritu de Cristo del alma de los obispos, desde entonces libres todos del
Servicio al Señor y exclusivamente siervos del Papa, Nuevo Mediador entre
Cristo y sacerdotes, a la manera que Cristo es el Mediador entre Fios y los hombres;
y efecto de aquella Autocracia Sacerdotal: la Corrupción se hizo. El Diablo
avanzó hasta la Jefatura de los Obispos a sus peones, todos inmundos, todos en orgía mientras la Cizaña Maligna creció y se hizo fuerte. En el 1517 la
Rebelión estalló. La División de las iglesias se hizo, y con ella el fruto del
árbol de la ciencia del bien y del mal, la guerra fratricida, soltó su diluvio
de sangre y horror sobre los pueblos de la Europa Cristiana.
Surge de ese
mismo pueblo, siempre al servicio de la Muerte, campo en el que Satanás sembró
su Cizaña, y siempre tierra fértil, que nos llega al día de hoy la causa que recoge el nuevo siervo del Señor
en la Jefatura de los obispos, y hace suya, a sabiendas que una vez bendecido
el Pecado no tardará la Muerte en
abrirle la puerta del sacerdocio a la Ley de Género, visión abominable a
los ojos de mi Padre, el Rey, posibilidad buscada por el rey del Infierno que
de no proceder el obispo de Roma a
corregir su Error, Dios romperá su contrato con su siervo, dándole la Gloria de
Pedro a un digno Siervo de Dios.
Esto
expuesto, nada sacado de la manga,
sino de los Acontecimientos
protagonizados por Dios y los hombres, se desprende la visión de la apertura
del Sacerdocio a hombres que no son varones, a mujeres que no son hembras,
futuro que se esconde tras una Bendición de Misericordia, vestidura de luz que
el Diablo se pone siempre, desde el principio, cuando engañó al primer rey de
Mesopotamia, el rey del Edén, para mover
a sus peones, contra la voluntad de éstos, pues nadie quiere servir al Diablo
si tiene conocimiento de quien mueve su pensamiento. Y aun Lutero hubo de
convencer a sí mismo que el Diablo que le visitaba no era el Diablo sino un
ángel de Dios; o creerse irremediablemente loco. Contra cuya resistencia lucho
el Diablo hasta derrotar sus fuerzas.
Así pues, y
siguiendo con la misma línea del pensamiento de Cristo, fuente y origen de la
inteligencia de sus hijos, engendrados en el espíritu de Yavé para la gloria de
su Padre: el Rey, regresamos a las Dudas de los Cardenales, expuestos a
Excomunión de no aceptar la Transformación de la Iglesia Conciliar Universal en
Iglesia Sinodal Teocrática.
El
Pensamiento de los Cardenales, causando contra los Obispos acusación de herejía
por su Rechazo a :
1) una
Re-Interpretación del Magisterio de JESUCRISTO,
2) la
Bendición a parejas homosexuales,
3) la Sinodalidad como Anulación del Magisterio Universal en
Cristo, cerrando la Puerta al Concilio del Espíritu Santo;
4 ) la
ordenación sacerdotal puede conferirse a las mujeres….
…. tiene en
el punto cuarto su canto del cisne del diablo: La ordenación sacerdotal de las
mujeres.
CUARTA DUDA
Dice, y se lee como se escribe:
“…sobre el apoyo de pastores
y teólogos a la teoría de que “la teología de la Iglesia ha cambiado” y, por
tanto, la ordenación sacerdotal puede conferirse a las mujeres”.
De donde se
entiende que el mayor enemigo del Pensamiento de Cristo fueron siempre los
teólogos y pastores para quienes la ciencia de los hombres es más grande que la
Ciencia de Dios. Enemigos del Cristo
desde los principios de la Iglesia, fueron los teólogos y los pastores
advenedizos quienes pisaron la Unidad de las iglesias de los Apóstoles, sus
siervos los Obispos, y condujeron a los pueblos cristianos al abismo de las guerras de religión. Los nombres de aquéllas bestias que se
alimentaron de las almas de los inocentes son conocidos de todos, ¿cuáles son
los de estas nuevas bestias que bajo las vestiduras de luz esconden el nombre
del Diablo en sus pechos?
¿En nombre
de quién piden éstos necios que la Fundación Inmaculada del Todopoderoso Dios
Hijo Unigénito, Templo elevado por El y sus Hermanos en Cristo para la
Adoración de Dios Padre, sea puesta en las manos de Homosexuales, Teólogos Anticonciliares y Mujeres?
¿De verdad
la Teología de la Iglesia ha cambiado? ¿El Siervo ha pasado a ser el Señor? ¿El
obispo de Roma va a conseguir para la Muerte lo que no pudo con el Diablo,
sentar en el trono del Señor a su siervo? ¿Qué locura es esta? ¿Dios ya no es
el Dios que Jesucristo nos reveló? ¿Nuestro Padre que esta en los Cielos está
ahora en el Infierno por disposición de unos teólogos que desde el Error
quieren arrastrar a nuestra Santa Madre la Iglesia Católica a la Herejía? ¿Qué
esta haciendo Pedro, con quién se cree que está tratando, con dictadora
genocidas, con asesinos en serie frente a los cuales bajar la cabeza en lugar d
alzar la voz profética? ¿Así es como se
llega a la gloria de Pedro, arrastrándose por los campos de exterminio del
pueblo cristiano, con el silencio bendiciendo crímenes en aras de la propia
supervivencia?¿La Teología ha cambiado? ¿El Conocimiento de Dios por su Hijo ya
no tiene vida? ¿El Espíritu de Cristo
que vive en el sacerdocio católico está desfasado? ¿Quiénes son esos que se han llevado a Pedro a su terreno y
pretenden volver a la Reina contra su propio Rey?
No puede
bendecir quien está invocando la Maldición del Señor sobre sus cabezas. La Teología de Cristo es la Teología de la
Iglesia, Magisterio Eterno, Inconmovible, Confesión Incorruptible que no
presenta Confusión ni Duda, Iglesia Vencedora en Batallas épicas para la Gloria de su Dios en
el Cielo y en la Tierra.
¿En qué ha
cambiado la Teología de la mi Madre la Iglesia? ¿En la incapacidad de sus
siervos los teólogos para ver al Diablo en la Historia de las divisiones de las
iglesias, en la Historia de las naciones?
Ciegos,
pretenden guiar al obispo de Roma al campo del enemigo, hacer caer a la Reina y
abrirle las puertas de los peones enemigos contra la Casa del Rey. ¿Qué hará
con esos peones de la Muerte el Rey del Cielo? ¿NO es el Señor Dios YAVÉ su
Fuerza?
¿Qué hará el
hijo del Rey, discutirá con los siervos de su Madre? Pues he aquí la Palabra de
su Padre: “Como rama seca que se corta
de un árbol y se arroja al fuego, quien permanezca en el Error será arrojado
fuera para que lo pisen las bestias del campo”.
El
Sacerdocio Católico tiene por Modelo Eterno a Cristo Jesús, a cuya Imagen y
Semejanza engendra Dios en el hombre a
sus siervos. Todo lo que sea de más, es rebelión contra Su Sabiduría.
PEDRO:
a) “El
sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial difieren
esencialmente”. No es conveniente sostener una diferencia de grado que implique
considerar al sacerdocio común de los fieles como algo de “segunda categoría” o
de menor valor (“un grado más bajo”). Ambas formas de sacerdocio se iluminan y
se sostienen mutuamente.
CRYS:
¿Cuando
aprendió Pedro el lenguaje del Diablo? ¿Quién le enseño sus rudimentos? ¿Fue
teólogo la nodriza de las Esposa de Cristo? ¿La Sabiduría de Dios no era
suficiente para hacer crecer su Cuerpo? ¿La oveja es pastor? ¿El hijo es la
Madre? ¿Qué están diciendo estos necios? ¿Que el ciudadano es Rey?
¿Qué está
haciendo Pedro : Bendecir lo que el Concilio Universal condenó: aquella herejía
luterano-calvinista de ser todo cristiano a la vez, oveja, pastor, ciudadano y
rey? ¿Y por qué no también Dios? Luego los Divinos de Westminster fueron
verdaderos dioses. La cuestión es : ¿A la Imagen de Jesucristo o a la imagen de
Satanás? ¿Está bendiciendo el obispo de Roma la locura que sus predecesores
condenaron? ¿Quiere el Obispo de Rima la Unidad Ecuménica sobre la bendición de
las herejías que causaron la división de las iglesias?
La Oveja es
oveja, y el Pastor es pastor. El Cristiano es Ciudadano Libre del Reino del
Hijo de Dios, el Sacerdote es Ciudadano Esclavo, Siervo del Señor. Cualquier
paso adelante o hacia atrás es rechazar al Rey y a Dios, su Padre.
Si esa es la
Doctrina de la Nueva Teología, extraída
del Protestantismo, es doctrina del Diablo.
Hay un
Pastor Universal Divino, JESUCRISTO; un Jefe de pastores, el Obispo de Roma, y
un Rebaño de rebaños, los pueblos de las naciones cristianas. Únicamente a un
siervo de Satanás podía seducir al pueblo haciéndole creer que cada oveja es su
propio pastor, ella misma es su rey, y no tiene otro Dios que la Letra, que
ellos reinterpretarán, reescribirán, haciendo de la Biblia de Dios una Biblia
de hombres.
PEDRO:
Cuando san
Juan Pablo II enseñó que hay que afirmar “de modo definitivo” la imposibilidad
de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, de ningún modo estaba
menospreciando a las mujeres y otorgando un poder supremo a los varones. San
Juan Pablo II también afirmó otras cosas. Por ejemplo, que cuando hablamos de
la potestad sacerdotal “nos encontramos en el ámbito de la función, no de
la dignidad ni de la santidad” (san Juan Pablo II, Christifideles laici, 51). Son
palabras que no hemos acogido suficientemente. También sostuvo claramente que
si bien sólo el sacerdote preside la Eucaristía, las tareas “no dan lugar a la
superioridad de los unos sobre los otros” (san Juan Pablo II, Christifideles laici, nota 190;
cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Inter Insigniores, VI). Igualmente afirmó que si la función
sacerdotal es “jerárquica”, no debe entenderse como una forma de dominio, sino
que “está totalmente ordenada a la santidad de los miembros de
Cristo” (san Juan Pablo II, Mulieris dignitatem, 27). Si esto no se comprende y no se sacan las
consecuencias prácticas de estas distinciones, será difícil aceptar que el
sacerdocio esté reservado sólo a los varones y no podremos reconocer los
derechos de las mujeres o la necesidad de que participen, de diversas maneras,
en la conducción de la Iglesia.
CRYS:
Se observa
en estas líneas la forma que tiene el autor de mover el pensamiento como si se
tratase del cuerpo de una serpiente sofista. Invoca a un Santo para vestir de
santidad su propio Error. ¿Es el autor consciente de que, engañado por esa
Mujer: la Nueva Teología, lo que está haciendo es conducir a la Esposa del Rey
a la Herejía?
“San Juan
Pablo II dijo: En la participación
en la vida y en la misión de la Iglesia, la mujer no puede recibir el sacramento
del Orden; ni, por tanto, puede realizar las funciones propias del
sacerdocio ministerial. Es ésta una disposición que la Iglesia ha comprobado
siempre en la voluntad precisa —totalmente libre y soberana— de Jesucristo, el
cual ha llamado solamente a varones para ser sus apóstoles; una disposición que
puede ser iluminada desde la relación entre Cristo Esposo y la Iglesia Esposa.
Nos encontramos en el ámbito de la función, no de la dignidad ni
de la santidad.”
El autor de párrafo anterior a este ultimo se
sirve del método más triste existente en
el terreno del pensamiento: Extraer de Texto un párrafo concreto, aislarlo de
su contexto y darle un nuevo sentido. Es
una operación literaria vírica bastante vulgar. La Palabra del Santo invocado
es final: “la mujer no puede
recibir el sacramento del Orden (sacerdotal)”.
Buscando
sobrevivir en su camino sinuoso el autor causante de las dudas
cardenalicias evade el peso de su Error, para contentar a su Querida, la Nueva
Teología, diciendo:
PEDRO:
“Por otra
parte, para ser rigurosos, reconozcamos que aún no se ha desarrollado
exhaustivamente una doctrina clara y autoritativa acerca de la naturaleza
exacta de una “declaración definitiva”. No es una definición dogmática, y sin
embargo debe ser acatada por todos. Nadie puede contradecirla públicamente y
sin embargo puede ser objeto de estudio, como es el caso de la validez de las
ordenaciones en la Comunión anglicana”.
CRYS:
Donde vemos
una vez mas cómo, de nuevo, el autor echa manos de axiomas de herejes y
comportamientos anticatólicos, en el origen de las guerras de religión,
para imponer sobre y contra su propio Señor el capricho y el deseo de su, al
parecer, amante: La Nueva Teología. Así que afirmando al Santo le niega a la
Iglesia cerrar la causa contra la
Ordenación de las mujeres. ¿Quiere revisa la Naturaleza del Espíritu que en
Pentecostés le engendró a Dios un Templo Vivo, el Sacerdocio Católico?
Acaso cuando
Juan Pablo II escribió: «La Iglesia es un
cuerpo diferenciado, en el que cada uno tiene su función; las tareas son
distintas y no deben ser confundidas. Estas no dan lugar a la superioridad de
los unos sobre los otros; no suministran ningún pretexto a la envidia. El único
carisma superior -que puede y debe ser deseado- es la caridad (cf 1 Cor 12-13).
Los más grandes en el Reino de los cielos no son los ministros, sino los
santos”; ¿acaso escribiendo esto dijo algo Nuevo que no supiese la Iglesia?
(1 Cor 12-13). “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene
muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo
cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados
en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos
dio a beber de un mismo Espíritu.”
¿La teología
del Espíritu Santo es Vieja y la de los Herejes no es Siempre Nueva?
En cuando a
san Juan Pablo II, Mulieris dignitatem, 27, inyectar un virus en el pensamiento del Espíritu Santo con el fin
de llevarse a su terreno el futuro buscado: “La Apertura del Altar al Diablo”,
la manipulación es indigna de un sucesor, tanto más cuanto que el NO y el Sí de
Dios no admiten Nuevas Reinterpretaciones por Nuevas Teologías queriendo hacer del NO de Ayer un Sí de Hoy y
viceversa. El Hijo fundó el Templo Católico para la Adoración del Padre, y el
Padre para la Adoración del Hijo. Padre e Hijo, en la Unidad del Espíritu
Santo, son el Fundador y el Edificador de la Iglesia cuyo Sacerdocio se
comprende en el verbo: “A la Imagen y Semejanza de Cristo”, y “¿buscarás a tu
Marido, que te dominará”, y “ los dos serán una sola carne” pues los Dos serán
una sola carne. Así que ¿quienes son
esos que quieren separar un Matrimonio por Dios Bendecido, abolir la Imagen y
Semejanza en Cristo… para ocupar ellos el Lecho de Cristo y devenir ellos una
carne con su Esposa?
Quien
abandona un Error es amado, quien permanece en él y profundiza en su designios
a sabiendas que su fruto es maligno, es
rechazado por el Señor, en cuyas manos está el Contrato de la validez de
su Ordenación.
QUINTA PARTE
DOCTRINA DEL
REINO DE LOS CIELOS SOBRE EL PERDÓN SACERDOTAL
Que la
Fundación de Dios en la Tierra, firmada por su Hijo Jesús, sellada con la
sangre del Espíritu Santo en sus Discípulos, sea imperfecta y necesite de
Re-Fundación es la herejía en el Horizonte que
la Nueva Teología pretende imponer a todos los hijos de Dios. Este Error
viene de ciegos que en sin riqueza de conocimiento han olvidado y niegan la
Palabra de Aquel a quien dice servir con sus altos conocimientos y sus
inteligencias sin igual. “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de
ellos es el reino de los cielos”. Estos apóstoles de la Nueva Teología
Pro-Hereje condenan la sabiduría de Aquel que
expuso su Fundación, acabada en su Ser Divino, a terremotos, maremotos,
diluvios… ataques desde fuera y desde dentro, asediada continuamente por el
Pecado, el Diablo y la Muerte. Cual aquel pobre desgraciado que se inventó un
“dios oculto” para ocultarse a sí mismo la realidad, era el Diablo quien lo
había encerrado en la celda de un convento y no soltaría su alma hasta que la
pusiese de rodillas delante de su gloria infernal, los autores de esta Nueva
teología, acusan a Dios de haber edificado una Casa imperfecta, no terminada,
necesitada de Re-Fundación, trabajo de colosos que por la excelencia de sus
omniscientes inteligencia en la ciencia del conocimiento de la Divinidad, estos adoradores, del ídolo en el que quieren
convertir al obispo de Roma, ellos consumarán. Insisto: ¿Cómo puede nadie soñar
con dar por desfasada la Sabiduría de
Dios en su Evangelio, estupor de sabios y genios, alegría y salud de niños y
ancianos? La sola Idea de abrir la Puerta de la Iglesia al Pecado en razón de
la misericordia con el Pecador es correr al lado de la pecadora a quien Dios le
dijo: “YO no te condeno, vete y no peques más”, para, desafiar a quien no juzgó
ni condenó, bendiciendo el pecado que la arrastró a la muerte. La Escena,
dirigida y producida por Dios, habla con la elocuencia de quien busca la
Salvación de todos, expone con la carne y la sangre de la realidad la Verdad
luego predicada por el Espíritu Santo: “El fruto del Pecado es la Muerte”, y
“por el Pecado entró la Muerte en el Mundo”.
La doctrina del Diablo la conocemos todos: “Peca, peca, peca y peca,
porque la Sangre del Cordero de Dios limpia tu alma incluso si has violado a la
Madre de Cristo”. Este es el Pensamiento de la Nueva Teología: Abrirle al
Pecado la Puerta de la Iglesia.
Cierto, por
la Sabiduría Todopoderosa de la Razón científica, asumido
el Pecado como parte del mundo, el Diablo
ha introducido sus peones en las organizaciones internacionales y
nacionales para abrirle la Puerta a la Muerte. La destrucción de toda vida en
la Tierra es la Obra del hijo del Infierno. Pero para esto el Diablo debe
introducir la Doctrina de la bendición del Pecador desde el Altar. ¿Acaso
bendijo Dios a la Pecadora? En absoluto: “Vete y no peques más”. La Bendición, tal cual la Nueva Teología la
firma, hubiese supuesto abandonar a la Pecadora a su Pecado de adulterio,
creando en ella la consciencia de no cometer ningún acto delictivo contra la
Ley Divina. El Perdón Divino implica la
Consciencia de abandono absoluto del Pecado por la parte del Pecador.
También
sabemos que debido a las Edades de los Reyes y Emperadores Medievales el Perdón
Divino fue separado de la Ley. Hijos de
los castillos y los templos los sacerdotes abolieron la Ley Divina en
función de la sangre, unos, y del terror, otros. La absolución constante y
continua hacia los crímenes y horrores de quienes bajo el terror de sus espadas
exigieron el perdón sacramenta, acabaron haciendo del Espíritu de Cristo: “Vete
y no peques más”, un comercio de perdón por oro, causa, como todos leemos, de la
Rebelión Protestante. La Nueva Teología pretende rescatar aquel Sacramento,
vacío de Contenido, y de una vez por todas rechazando la Palabra de Dios “Vete
y no peques más”, bendecir el Pecado y al Pecador.
Evidentemente
para hacer que Cristo se ahogue con un
sapo y se trague un elefante hay que ser infinitamente ricos en espíritu, más
omniscientes en las artes de la dialéctica que el propio Dios. Dios engendró un Evangelio Universal apto para la inteligencia
de todos los siglos, apto para los niños a través de los milenios. La Nueva
Teología, creadora de la Discusión entre los Cardenales y el obispo de Roma, va a inventar un Nuevo Evangelio, apto para la inteligencia
sin techo del Siglo XXI, obra predestinada para ellos por…
La Guerra
Final entre la Muerte y Dios, Creador del Universo, ha entrado en su última
Batalla. Desde su Liberación el Diablo ha buscado la estrategia victoriosa que
le permita o bien sentarse en el Trono
de San Pedro o bien destruirlo. Destruirlo, lo ha intentado muchas veces, de
muchas maneras; sentarse en él también. Su Fracaso venía escrito en la frente
de sus fetos abortos. La Casa fundada por Jesucristo es Perfecta. Señor y Dios
su Fuerza y Sabiduría tiene en su Padre
la gloria del Vencedor, que vive en su Cuerpo Sacerdotal, como bien se ve por
los Acontecimientos de la Historia Universal del Cristianismo. Hablando de la
cual, es más que curioso que la Nueva
Teología se abra al Pecado y se haya cerrado a la Necesidad de Reinstaurar la
Religión, en su Forma de Historia Universal del Cristianismo, en la dimensión
de la formación del Hombre a la imagen y semejanza de los hijos de Dios, pues
Dios dijo, “Hagamos al Hombre a nuestra imagen y semejanza”; de donde, ante ese espaldarazo a Dios y la conducta de
brazos abiertos al Pecado, la cuestión es legítimo: ¿Se pretende formar al
Hombre a la imagen y semejanza del mundo
nacido del Pecado? Porque los hijos de Dios sabemos que el Verbo
extendió su Gloria a todas las familias del Género Humano, por lo que muriendo
la Cabeza el Cuerpo entero del Mundo cayó en el Pecado. Los hijos de Dios
sabemos que la Salvación del Género Humano ha sido un proceso largo de rotura
de los campos de las naciones, avanzando siempre desde el Centro hasta abarcar
todos los rincones de la Tierra. Mas el Fin en el Principio permanece vivo.
Dios no ha abandonado al Genero Humano a su suerte. Era necesario que Vuelto a
Nacer del Espíritu de la Fe, extendida por todas las naciones, abrace en su
Libertad el Fin por el Principio buscado: Hacer de todo hombre un sujeto de los
Derechos Divinos de todo hijo de Dios y sujeto de los Deberes de todo Ciudadano
de su Reino. LO cual nos lleva al punto anterior.
Es decir, el
Perdón Sacramental no debe anular el Poder de la Justicia. Este anulación fue
la buscada por aquella generación rebelde y malvada que se levantó contra el Hombre. La causa de la Guerra Final entre
Dios y la Muerte devino la petición de
disolución de los Deberes de Ciudadanos de todos los hijos de Dios.
Derechos todos, Deberes ninguno.
Cuando el
Pecado es absuelto, liberando al Pecador de responder ante la Justicia, el
Sacramento deviene un arma contra la Ley.
NO hay delante de Fios Absolución sin responder el Pecador de su Pecado
delante de la Ley de su Reino. Es
verdad, los obispos, cardenales y sacerdotes se entregaron a absolver los
crímenes de reyes, emperadoras, la aristocracia en general, sin contar que esa
absolución no es únicamente nula delante de la Ley del Juez Divino, sino
que condena al pueblo a ser la carne de
la que alimenta el Pecador a su Pecado,
y hace del sacramento una burla. El Pecador debe responder ante la Ley
de su Pecado, y una vez la Ley en vigor
si el Pecador busca la Absolución Divina, pagado el Delito la Gracia de Dios
extiende sus brazos sobre todos los hijos que regresan a su Reino. Lección que
los hombres atesoramos en nuestro ser, y
sacamos sabiduría, diciendo: NO puede haber Derechos sin Deberes, ni Deberes
sin Derechos. Ahora bien formado el
hombre moderno a la imagen y semejanza de quienes quieren todos los derechos y
ninguno de los deberes, es natural, que el mundo se hunda continuamente en
crisis y los gobiernos y las
organizaciones busquen a los peores de los hombres en lugar de elevar al Poder a quienes tienen en el Deber
y el Derecho los dos brazos de su conducta.
Así pues, la
Justicia no es ajena al Sacramento.
Como he
dicho, se entiende de la Historia Universal del Cristianismo, y se desprende de
los acontecimientos creadores de esta Nueva Teología, que pretende Re-Fundar la
Casa de Dios a fin de adaptar su Ley al Mundo, este Movimiento de creación de
una Nueva Casa dentro de la Casa de Dios, cuyas Victorias dan Gloria a su
Fundador, JESUCRISTO… esta Nueva Teología tiene su origen en el Diablo. El
Diablo busca hacer del Mundo a la Esposa de Cristo. Resta es la Palabra que mi
Padre y Rey me ha puesto en la bica, palabras acrisoladas en el fuego de su
Celo por la Salvación del Género Humano.
Batalla
Final, pues después de esta no habrá otra, perdida ya de antemano por el
Diablo, el Mundo y la Muerte, que buscando impedir que la Esposa diera a luz a
“esta Generación de hijos de Dios, herederos de la gloria de la libertad de la
Palabra de su Padre, Señor, Rey y Dios”, se encuentra con el Primogénito, Señal
para todos del Nacimiento de una Generación de sabios la luz de cuya
Inteligencia sin limites, natural a quien tiene en su Padre toda Ciencia, como
su Padre, tiene en el Suyo, de quien todos somos hijos, toda Omnisciencia.
Vamos son entonces los argumentos de quienes pariendo una Nueva teología
quieren sentar en el Trono de San Pedro
a un hijo de la Muerte.
DUDA QUINTA
Dubium sobre la afirmación “el
perdón es un derecho humano” y la insistencia del Santo Padre en el deber de
absolver a todos y siempre, de modo que el arrepentimiento no sería una
condición necesaria para la absolución sacramental. Se plantea la cuestión de
si sigue vigente la doctrina del Concilio de Trento, según la cual, para que la
confesión sacramental sea válida, es necesaria la contrición del penitente, que
consiste en detestar el pecado cometido con la intención de no pecar más
(Sesión XIV, Capítulo IV: DH 1676), de modo que el sacerdote debe posponer la
absolución cuando es evidente que no se cumple esta condición.
CRYS:
Lo dicho, el
Espíritu Santo en el Concilio de Trento
corrigió el Error fatal que las
iglesias medievales asumieron por
propio, anulando el Poder del Juez Divino mediante la Absolución
Aristocrática que no sólo no le pide al Pecador no pecar más, sino que lo
absolvía de todos sus delitos futuros delante de los hombres y de Dios.
Cuando Dios
habla se calla todo el mundo; la Palabra de Dios es Eterna, quien pretende
darla por Vieja y obsoleta en razón del siglo que vive, yerra, y le abre la
Puerta de la Iglesia al Diablo, el enemigo jurado del Reino del Hijo de Dios.
Veamos cómo
la Nueva Teología, que quien se sienta en el Trono de San Pedro parece
defender, defiende usando retóricas de sofistas baratos, siempre entendiendo
que tienen a su favor el Brazo de quien, contra su Espíritu, puede enviar al
Infierno a quienes osen levantarle la voz.
PEDRO:
El
arrepentimiento es necesario para la validez de la absolución sacramental, e
implica el propósito de no pecar. Pero aquí no hay matemáticas y una vez más
debo recordar que el confesionario no es una aduana. No somos dueños, sino
humildes administradores de los Sacramentos que alimentan a los fieles, porque
estos regalos del Señor, más que reliquias a custodiar, son ayudas del Espíritu
Santo para la vida de las personas.
CRYS:
Falso, el
Espíritu Santo en el Concilio de Trento lo dejó claro: Sin Justicia no hay
Perdón. A finales del siglo pasado Pedro volvió a confirmarse:
“Sin
Restitución no hay Justicia, sin Justicia no hay Perdón”.
El Criminal
debe responder ante la Justicia de su Reino.
He dicho e
insisto que Satanás y sus hermanos en la Guerra del Edén, buscaron, por ser
hijos de Dios, ser elevados sobre la Justicia del Reino, de manera que ellos
quedasen blindados mediante una Inmunidad Divina sobre la responsabilidad de
sus actos. La Respuesta de Dios fue
total:
“JAMÁS.
Todos los hijos de Dios somos Ciudadanos de su Reino; todos los Ciudadanos del
Reino de su Hijo somos hijos de Dios.”
Cualquier
Teología que atente contra esta Verdad Eterna
abre la puerta por la que entró Satanás y camina hacia el Infierno al
que han sido llamados a Destierro quienes fueron al principio hijos de Dios, gloria que les
parece poca de no ser investidos del Poder de los dioses, al menos de los
dioses según ellos concibieron ser dioses.
Ciertamente,
el confesionario no es una aduana, pero es lo que fue durante siglos. El
Confesionario no es una cueva de criminales en las que se esconden de Dios los
amantes del Pecado. Ni es una tela de araña en la que los confesores cazan a
sus víctimas, las devoran, y con sus absoluciones alimentan sus pecados
para estar bien servidos de carne
humana. El Perdón está en la Palabra de
Dios “ Yo no te condeno”, y la Absolución en su Verbo: “Vete y no peques más”.
El Replay hasta el infinito de la Escena con la que Dios le habla al Confesor y
al Pecador es un acto maligno, por el que el Pecador es arrastrado de nuevo antes sus jueces, y el Confesor se
hace parte del Crimen. “Vete y no peques más”: No vuelvas a hacer de la
Absolución una parodia, una burla. El Arrepentimiento consiste en la Obediencia
a la Palabra de Dios: “NO peques más”. Por la Obediencia viene la Gracia de la
Bendición. Sin Obediencia no hay ni Perdón, ni Gracia. Si el Pecador quiere
morir en su Pecado, que muera. La Misión de Cristo no es convertir al Diablo,
sino convertir a los hombres para liberarlos del Diablo.
Como si la
Nueva Teología y su padrino pontificio no quisieran oír nada, porque tienen el
Poder de excomulgar a diestro y siniestro, Poder contra el que Dios no tiene
Poder para enmendarles la plana, leemos:
PEDRO:
Hay muchas
maneras de expresar el arrepentimiento. Frecuentemente, en las personas que
tienen una autoestima muy herida, declararse culpables es una tortura cruel,
pero el sólo hecho de acercarse a la confesión es una expresión simbólica de
arrepentimiento y de búsqueda de la ayuda divina.
CRYS:
¿Quién niega
que el Pecado, cometido involuntariamente contra Dios y los hombres, en quienes
aman a Dios y a sus semejantes, genere ansiedad? Lo contrario sería una
anomalía en quienes tienen el Deber de ser santos, y en razón de la altura de
la meta de vida pierden pie. ¿Acaso al hijo que está en el corazón de la batalla debe responder ante los
siervos de su Madre de la acusación de
Pecado contra la Ley del “no matarás”?
NO hay más
ley del arrepentimiento que el no volver a pecar. NO hay formas sutiles ni
gentiles de absolución para un pecador que vive feliz en su pecado y
pretende ser digno de la gloria de quien
tiene la Vida en el Pecado una abominación.
“El que este limpio de pecado que tire la primera piedra”. Engendrados
en un campo de guerra, ser heridos y
gritar en cólera es propio del Guerrero de los ejércitos del Rey. Hacer
de la Guerra una excusa para vivir en el
Pecado, es Delito. Como en la Guerra, el Sentido de la Guerra es darle fin
cuanto antes, el sentido de la Absolución Sacramental es dar fin a la
convivencia del Pecador con su pecado. Lágrimas de cocodrilo, ninguna,
PEDRO:
Quiero
recordar también que “a veces nos cuesta mucho dar lugar en la pastoral al amor
incondicional de Dios” (Amoris laetitia 311),
pero hay que aprenderlo. Siguiendo a san Juan Pablo II, sostengo que no debemos
exigir a los fieles propósitos de enmienda demasiado precisos y seguros, que en
el fondo terminan siendo abstractos o incluso ególatras, sino que aun la
previsibilidad de una nueva caída “no prejuzga la autenticidad del propósito”
(san Juan Pablo II, Carta al Card. William W. Baum y a los participantes del curso anual de la
Penitenciaría Apostólica, 22 marzo 1996, 5).
CRYS:
Volvemos a
más de lo mismo. El Padrino de la Nueva teología, acostumbrado a dialogar con
criminales en su tierra de origen, cree que puede negociar con su Señor Divino
la convivencia entre Cristo y el Pecado. Invoca al Espíritu Santo en Juan Pablo
II a la manera de quien llama al estrado como testigo a un muerto. ¿El Amor de
Dios es incondicional respecto al Pecador? “Vete y no peques más” ¿o es
condicional real, sólida, firme y clara? Entendemos que no como hay peor ciego
que quien no quiere ver, no hay peor analfabeto que el que no quiere leer.
PEDRO:
Por último,
debe quedar claro que todas las condiciones que habitualmente se ponen en la
confesión, generalmente no son aplicables cuando la persona se encuentra en una
situación de agonía, o con sus capacidades mentales y psíquicas muy limitadas.
CRYS:
Un hijo de
Dios no puede ignorar que nuestra Santa Madre Iglesia vive en el espíritu de su
Esposo, que busca la Salvación de todos los hombres. Ni ignorar que la Verdad
que el Espíritu Santo manifestara como natural a la condición de los hombres
sometidos a la Ciencia del bien y del
mal, “NO hago el bien que quiero, sino el mal que no busco”, es ley para todo
ser de carne y hueso, a cuyo Género pertenece todo siervo de Dios, sea obispo,
diácono o Papa.
Si el
sacerdote fuese santo por la Sotana la Ley: “Sed santos como yo soy santo”, no
tendría sentido. La Santidad es un Camino, una batalla constante contra el
Diablo, el Mundo y la Muerte. El siervo de Cristo no puede apartarse de la Casa
de su Señor, edificada para su Esposa y Madre de sus hijos en Dios. La Ley de
su Señor es eterna; la Teología Divina, su Herencia, fue sellada en Concilios Universales. Una
Nueva Teología, tal cual esta nueva
corriente interna en la iglesia QUIERE IMPONER,
es declarar a Cristo enemigo de Dios. La única Respuesta de Santidad de
Pedro sólo puede ser: VADE RETRO SATANÁS
CONCLUSIÓN
El Diablo
sabe que esta es su Batalla Final. El Único Bastión contra el que se estrellan
sus fuerzas es la Casa de Cristo. Durante muchos siglos intentó sentarse en el
Trono de San Pedro. Su objetivo es la
Destrucción del toda vida en la Tierra, victoria imposible mientras el Señor y
Su Esposa vivan en la Ley de quien le ha creado a su Hijo un Reino en el que
todos los seres somos Ciudadanos, todos sujetos a la Ley dela Verdad, la
Justicia y la Paz, y nadie, ni en el Cielo ni en la Tierra, nadie en los Cielos
está más allá de la Ley.
El Pecado es
la puerta por la que la Muerte entra en la Creación de Dios. Puerta de la que
nos apoderaremos los hijos de Dios, cerrando para que nadie vuelva a abrir. Lo
que el Pecado sea está definido por la Ley Divina. No cometerás actos impuros
no es un consejo, es el Deber de apartarse del Pecado; la desobediencia a la
Ley, justificando el Pecado en el Pecador en razón de una misericordia que se
derrama perfecta en la Obediencia es rechazar el Juicio Divino: Vete y no
peques más. En tanto no se produzca esta Obediencia no puede haber Bendición.
Cuando el pecador quiere permanecer en el pecado bajo el blindaje de una
Misericordia sacramental que anula la Palabra del Señor, tan culpable a los
ojos del Juez Divino es el que bendice como el que peca. Pues el que bendice,
contra Dios, exculpa de sus pecados futuros al pecador. La Absolución del
Delito contra las leyes Civiles por el
sacerdote, en respuesta a un arrepentimiento que le libra de la pena debido a
su crimen, hace de la iglesia coautora del Delito.
La Iglesia,
Casa fundada por Dios, es el Cuerpo de Cristo, y como tal el sacerdote es
engendrado en el hombre a la imagen y semejanza de su Sumo Sacerdote, Jesús.
La apertura
de la mujer al Sacerdocio, la sola idea de discusión, es un desafío a Dios,
Padre de la Iglesia Católica. Las Fundación de JESUCRISTO es perfecta,
Invencibilidad demostrada durante los dos mil años de la Historia Universal del
Cristianismo. No es Dios quien debe
modernizar su Sabiduría, que hace a los niños aptos para comprender su Amor; es
el hombre quien debe rechazar toda
teología que hace de sus siervos dioses en medio del mundo.
Todo siervo
está sujeto a Contrato. NO es el Trono de San Pedro el que es manchado por sus
sucesores; el Trono de Pedro se mantiene por la Voluntad del Dios; mas el
siervo que rompe el Contrato que le obliga a servir a su Señor acorde a la Ley
de Fios, ese siervo rompe su Contrato y debe responder ante Dios de sus
delitos, como se verá en el Juicio Final cuando todo hombre sea llamado a
responder de su acciones, palabras y pensamientos delante del Señor de la
Eternidad.
Quien cree
que su Sotana lo blinda frente a su Señor, ha perdido el juicio. La Palabra de
Dios es firme: “Apartaos de mí, malditos de mi Padre, nunca os conocí”. Ahora
bien, quien quiera retar a Dios a condenarle contra la Palabra de su Hijo: “El
que cree en mí no es juzgado”, precisamente porque usa esta Bendición para
maldecir con sus actos, de palabra y pensamiento, el Nombre de Dios entre
quienes necesitan conocer la Salvación, que lo hagan.
También está
escrito: “Maldito el que mire atrás”, hablando de quienes creyendo ser
demasiado cruel la Sentencia contra Satanás y sus siervos, baje la cabeza
lamentándose de la Sentencia.
NO hay pacto
entre la luz y las tinieblas, no hay alianza de ninguna clase entre los hijos
del rey del infierno y los hijos de l Rey de los Cielos. La Iglesia es Eterna
desde su Principio. Si el Pecador no corrige su conducta, su alma sobre su
cabeza. Si corrige su conducta, el Señor y su Iglesia tienen sus brazos
abiertos para Bendecirle y darle fuerzas.
La Mujer no
pertenece ni puede pertenecer al Cuerpo Sacerdotal Católico.
Esta es la
Doctrina del Espíritu Santo desde el Nacimiento de la Iglesia.

10/01/2024